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MEDIOS

"La verdad no solamente se defiende con palabras. También se defiende con decisiones"

jueves, 22 de octubre de 2026

José Antonio de Brigard, presidente de RCN, dijo en su discurso en la 82 Asamblea General de la SIP que "el periodismo profesional no puede sostenerse únicamente con el reconocimiento de su importancia"

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Bogotá es nuevamente sede de la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, esta vez en su edición 82, evento en el que se dan cita ejecutivos de medios y periodistas de la región durante los próximos cuatro días. Durante su sesión inaugural, José Antonio de Brigard, presidente de RCN, hizo un llamado a defender la verdad no solo con palabras, también con decisiones. "Y una de esas decisiones es dónde invertimos nuestros recursos. Porque la verdad también se financia", dijo el directivo.

“¿Cuántas veces hemos dado por cierta una información simplemente porque confirma lo que ya pensamos? Vivimos en un mundo en el que nunca habíamos tenido tanta información disponible y, paradójicamente, nunca había sido tan difícil distinguir lo verdadero de lo falso”, agregó De Brigard.

El presidente de RCN afirmó que “las noticias, las opiniones, las imágenes y los videos circulan a una velocidad extraordinaria. Y hoy, con la inteligencia artificial, es posible producir contenidos cada vez más convincentes, incluso cuando son completamente falsos”.

“La tecnología ha democratizado la información. Pero también ha puesto en riesgo algo esencial para cualquier sociedad: la confianza. La confianza en lo que leemos, en lo que escuchamos, en las instituciones y, finalmente, en nosotros mismos. Y cuando esa confianza se deteriora, las consecuencias van mucho más allá de los medios de comunicación”, dijo en su discurso.

De Brigard agregó que “la democracia también comienza a debilitarse. Porque una democracia no depende solamente de elecciones libres o de instituciones sólidas. Necesita ciudadanos capaces de tomar decisiones informadas, de contrastar opiniones y de distinguir los hechos de la manipulación”.

“Cuando la falsedad se repite hasta parecer verdad, cuando la información se utiliza deliberadamente para dividir y cuando los ciudadanos dejan de compartir una realidad basada en hechos, se debilitan las condiciones que hacen posible la convivencia democrática”, aseguró.

“El riesgo no es solamente que las personas crean algo falso. Es que terminen perdiendo la capacidad de reconocer qué es verdadero. Y una sociedad que no puede ponerse de acuerdo sobre los hechos difícilmente podrá ponerse de acuerdo sobre su futuro. Por eso, defender la verdad es también defender la democracia”, afirmó.

De Brigard también señaló que “en medio de esta realidad, el periodismo profesional tiene un valor que debemos reconocer y defender. Yo no soy periodista. He dedicado mi vida a la industria de los medios y hoy tengo la responsabilidad de presidir un grupo que reúne televisión, radio, prensa y plataformas digitales. Desde esa posición he aprendido que el verdadero valor del periodismo no está simplemente en informar primero, sino en verificar, contrastar y responder por lo que se publica”.

“Informamos con rigor y oportunidad porque entendemos que resulta indispensable para el bienestar colectivo y también porque entendemos que a la sociedad le asiste el derecho constitucional de recibir información oportuna y veraz. Porque publicar es fácil. Verificar es difícil. Y verificar cuesta. Cuestan las redacciones, los corresponsales, las investigaciones, la experiencia y el tiempo necesario para comprobar una historia antes de llevarla al público”, dijo.

“Detrás de una noticia confiable existe una estructura profesional que alguien tiene que financiar. Y aquí quiero detenerme en un asunto que considero fundamental. Durante los últimos años, la inversión publicitaria ha sufrido una transformación profunda. En buena medida, dejó de ser una decisión sobre los medios y los entornos donde las marcas querían estar presentes, para convertirse en una operación financiera de compra de audiencias”, aseguró.

“Hoy se compran impresiones, clics, visualizaciones y alcance. Se optimizan algoritmos, se comparan costos y se persiguen indicadores de eficiencia. Pero en esa búsqueda de resultados hemos comenzado a perder de vista algo esencial: no basta con saber cuántas personas reciben un mensaje. También importa quiénes son, cómo llegan a él y qué credibilidad tiene el entorno donde lo encuentran. Una audiencia numerosa no es necesariamente una audiencia valiosa. Y un contacto publicitario barato no siempre representa una buena inversión”, dijo.

“Sin embargo, muchas decisiones siguen tomándose como si todas las audiencias fueran equivalentes y todos los espacios ofrecieran las mismas garantías. No es así. No es lo mismo que una marca aparezca junto a información verificada, producida por un medio que responde públicamente por sus contenidos, que hacerlo en un entorno donde la verdad y la mentira pueden circular sin mayores diferencias. Y esta distinción no es solamente editorial. También es comercial. Porque las marcas construyen su reputación durante años y deberían preocuparse por la calidad de los espacios donde deciden aparecer”, agregó De Brigard.

“No se trata de cuestionar la tecnología ni de desconocer la extraordinaria capacidad de las plataformas digitales. Se trata de reconocer que la eficiencia publicitaria no puede medirse exclusivamente por el menor costo de alcanzar una audiencia. La calidad, la credibilidad y la confianza también deberían formar parte de esa ecuación. Y aquí encontramos una contradicción que merece nuestra atención. Como sociedad exigimos información confiable, periodistas independientes y medios capaces de investigar y vigilar el poder”, señaló.

De Brigard dijo que “al mismo tiempo, una parte creciente de los recursos que históricamente sostenían ese trabajo se está desplazando hacia plataformas que no necesariamente asumen las mismas responsabilidades editoriales. Estamos debilitando económicamente a quienes les exigimos que sean cada vez más fuertes”.

“Y cuando se debilita el periodismo independiente, no solamente pierden los medios. También pierde la democracia, porque disminuye la capacidad de investigar al poder, denunciar los abusos y ofrecer información confiable a los ciudadanos. Esa contradicción no puede ser indiferente para los anunciantes, para las agencias ni para quienes dirigimos empresas de comunicación”, agregó.

“Los medios profesionales, en sus formatos tradicionales y en sus extensiones digitales, ofrecen algo que las métricas no siempre logran medir: responsabilidad editorial, trayectoria y credibilidad. Y eso tiene un valor que debemos recuperar. No estoy planteando que la publicidad deba regresar a los medios por nostalgia, ni que los anunciantes tengan la obligación de sostener empresas que no sean competitivas”, afirmó.

“Los medios también tenemos la responsabilidad de innovar, entender a nuestras audiencias, ofrecer resultados y demostrar nuestro valor. Pero sí creo que debemos revisar la manera como se toman las decisiones de inversión. Porque cuando el único criterio es comprar la mayor cantidad de impactos al menor precio posible, corremos el riesgo de ignorar lo que verdaderamente estamos financiando. Cada decisión publicitaria fortalece un determinado ecosistema de información. Y esa decisión tiene consecuencias”, agregó.

“Resulta motivante cada mañana emprender la jornada con la certeza de que los medios de comunicación deben ser herramientas formidables para construir mejores países y un mundo mejor. A ustedes, los periodistas, quiero expresarles mi reconocimiento. En tiempos en los que cualquiera puede publicar, su trabajo de verificar y responder por la información es más importante que nunca. Su responsabilidad no es solamente informar. Es contribuir a que los ciudadanos puedan formarse un criterio propio, tomar decisiones libres y exigirles cuentas a quienes ejercen el poder”, dijo.

“Y a quienes tenemos responsabilidades empresariales, a los anunciantes y a las agencias, quiero invitarlos a una reflexión. No podemos defender la importancia de la verdad mientras nuestras decisiones económicas contribuyen a debilitar a quienes trabajan para encontrarla. La independencia periodística necesita convicción, pero también necesita recursos. La credibilidad se construye durante años, pero puede desaparecer en segundos. Y el periodismo profesional no puede sostenerse únicamente con el reconocimiento de su importancia. Porque una sociedad que deja de financiar la información confiable termina pagando un precio mucho más alto: el de no saber en qué creer. Y cuando una sociedad deja de distinguir la verdad de la mentira, no solamente está en riesgo la información. Está en riesgo su libertad”, señaló.

De Brigard concluyó: “Por eso, hoy quiero dejarles una idea: La verdad no solamente se defiende con palabras. También se defiende con decisiones. Y una de esas decisiones es dónde invertimos nuestros recursos. Porque la verdad también se financia”.

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