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HACIENDA Colombia y Chile apostaron a reducir venta de bonos a largo plazo por baja demanda
lunes, 21 de junio de 2021

Los bonos se han desplomado a US$0,90, o una baja de 13% respecto de su máximo , y el país planea reducir número de subastas

Bloomberg

Fue un momento de triunfo para Colombia. Una década después de obtener el estatus de grado de inversión y cuando sus bonos locales entregaban uno de los mejores retornos del mundo, el país vendió sus primeros bonos en pesos a 30 años a tasa fija. Los inversionistas no pudieron obtener en septiembre todos los que hubiesen deseado debido a que las órdenes duplicaron los US$1.300 millones en oferta.

Nueve meses después, el optimismo se acabó. Los bonos se han desplomado a alrededor de US$0,90, o una baja de 13% respecto de su máximo, y Colombia planea reducir el número de subastas de deuda a largo plazo y vender más instrumentos a mediano plazo, los que los inversionistas en bonos aún están dispuestos a comprar.

Una tendencia similar se puede encontrar en Chile, que en mayo y junio eliminó todas sus ventas de bonos a mediano y largo plazo y está reevaluando sus planes para el resto del año. Los analistas anticipan que Perú, que al igual que sus pares regionales está experimentando un aumento en los costos de endeudamiento a largo plazo, podría decidir tomar el mismo camino.

Los inversionistas en mercados desarrollados se apresuraron a endeudarse a largo plazo después de que la Reserva Federal señalara la semana pasada que podría ajustar la oferta monetaria antes de lo esperado. Sin embargo, recientemente ha disminuido el apetito por los bonos a largo plazo de los países andinos. Los inversionistas observan que la pandemia de coronavirus sigue cobrando un enorme precio en la región y que un aumento más rápido de la inflación podría generar tasas de interés más altas, mientras crece la preocupación de que haya un cambio pronunciado desde los políticos de la vieja guardia favorables al mercado hacia políticos populistas que se comprometen a alterar el statu quo.

“Ha habido una marcada aversión al riesgo de los inversionistas a los bonos de mayor duración”, dijo Omotunde Lawal, administrador de dinero en Barings UK en Londres que supervisa deuda de mercados emergentes.

Poder vender deuda a largo plazo en moneda local es una señal de madurez del mercado y de confianza de los inversionistas, por lo que la falta de demanda es un cambio algo vergonzoso para los países. Llega en un momento especialmente difícil, cuando las naciones necesitan financiamiento adicional para hacer frente al impacto de la pandemia y las cuarentenas asociadas que provocaron contracciones económicas históricas.

El cambio de las subastas hacia deuda a menor plazo reduce la presión sobre los bonos a más largo plazo, que están experimentando un repunte de los rendimientos en medio de una liquidación, y también atiende la demanda de los inversionistas que evitan comprometerse con deuda que no vencerá en décadas, dijo Víctor Díaz, jefe de renta fija en Credicorp Capital Asset Management en Lima.

“En el futuro, se verá muy poca demanda de deuda de larga duración”, dijo Díaz. “Es un reflejo de la incertidumbre dentro del mercado”.

Este año, Perú, Chile y Colombia se encuentran entre los cinco países con peor desempeño de los mercados emergentes al medirse su rendimiento en dólares, lo que se traduce en pérdidas para los inversionistas de 15%, 12% y 10%, respectivamente, según un índice de bonos en moneda local de Bloomberg.

En Colombia, el mercado de bonos se ha visto sacudido por semanas de agitación social y unas elecciones presidenciales inminentes, con encuestas que favorecen a un candidato de izquierda. El mes pasado, S&P Global Ratings redujo su calificación de deuda en moneda extranjera a grado especulativo, mientras el Gobierno lidia con un creciente déficit y la pérdida de alrededor de 100.000 vidas a causa de la pandemia. Fitch Ratings, cuya calificación de la deuda del país se encuentra en el nivel más bajo del grado de inversión, dijo que decidirá la calificación dentro de un mes.

Cesar Arias, director de Crédito Público, ha dicho que el cambio hacia las ventas a corto plazo fue acordado con los inversionistas. Están pasando a instrumentos a mediano plazo, “donde encuentran un buen equilibrio entre tasa y menos riesgo de duración”, dijo.

Chile es el país con la mejor calificación de América Latina y hasta hace poco gozaba de la reputación de ser uno de los más estables de la región. Pero los retiros anticipados de fondos de pensiones vinculados a la pandemia, la redacción de una nueva Constitución y encuestas que muestran que un candidato del Partido Comunista es uno de los principales contendientes para ser el próximo presidente han sacudido los mercados y los rendimientos de los bonos gubernamentales con vencimiento en 2050 aumentaron 1,5 puntos porcentuales a 5,29%.

El Ministerio de Hacienda no respondió a una solicitud de comentarios.

Los manifestantes se reguardan en un enfrentamiento con la policía durante una protesta en Bogotá, Colombia, el viernes 28 de mayo de 2021.

En Perú, los rendimientos de los bonos con vencimiento en 2055 subieron a su nivel más alto desde los primeros días del congelamiento crediticio del año pasado en medio de la pandemia luego que el candidato presidencial de izquierda, Pedro Castillo, emergió de la nada y ahora es altamente probable que sea declarado ganador de la disputada segunda vuelta del 6 de junio. Los bonos a largo plazo han sufrido a medida que los inversionistas extranjeros, los mayores tenedores de deuda denominada en soles, y los fondos de pensiones recortaron sus tenencias, según Díaz de Credicorp.

El país todavía tiene que vender alrededor de US$2.500 millones de deuda este año para financiar su presupuesto. Eso podría venir en forma de bonos a tres y cinco años, lo que los inversionistas aún están comprando, u otra venta de deuda internacional, dijo Díaz. El país recaudó casi US$5.000 millones en el extranjero en marzo.

Los funcionarios del Ministerio de Hacienda no respondieron a una solicitud de comentarios.

La preferencia por la deuda a más corto plazo no se extiende a México ni a Brasil, las dos economías más grandes de la región. En el país sudamericano, los funcionarios aumentaron las ventas de bonos vinculados a la inflación y de tasa flotante, pero mantuvieron los vencimientos prácticamente iguales. México, por su parte, ha aumentado la proporción de ventas de instrumentos a más largo plazo.

En los Andes, otro factor del disgusto por los bonos a largo plazo es la preocupación por la inflación, que erosiona el valor de los retornos de renta fija, y las perspectivas de tasas de interés más altas, que derriban los precios de la deuda existente. Tras un repunte en los precios al consumidor, los economistas en Colombia y Chile han adelantado sus apuestas de un ciclo de ajuste monetario a octubre y diciembre, respectivamente.

Si bien la reducción de los vencimientos de los bonos ofrecidos en una subasta trajo cierto alivio a los tenedores de bonos chilenos y colombianos, no será suficiente para respaldar los valores a largo plazo, según Mario Castro, estratega del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Nueva York.

“Después de unos días, el efecto tiende a desvanecerse y la realidad vuelve a ser el motor de las curvas”, dijo Castro. “Es un buen medicamento para reducir la fiebre, pero no cura la enfermedad”.

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