domingo, 14 de octubre de 2012
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Colprensa

Colombia tiene un inmenso potencial para aumentar su producción de biocombustibles de alta calidad, y ser más competitivo a nivel internacional, sin comprometer la seguridad alimentaria, es la conclusión principal del estudio “Evaluación del ciclo de vida de la cadena de producción de biocombustibles en Colombia”, contratado por el Gobierno Nacional y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

De acuerdo al estudio, el país se perfila como el segundo mayor productor de biocombustibles en América Latina, en etanol, después de Brasil y tercero de biodiesel, después Argentina. De igual manera, asegura, que es posible el incremento de las áreas de la producción de cultivos de caña y palma de manera sostenible.

Colombia se encuentra 5 años adelante de los países latinoamericanos, que apenas inician el establecimiento del marco jurídico y regulatorio para la producción de biocombustibles. En el país, esta industria ya es una realidad.

Así, el estudio, que tuvo como objetivo principal analizar el impacto ambiental promedio de la cadena de producción de biocombustibles, tras estudiar nueve cultivos de caña, que corresponden al 20 por ciento, del total del área de producción de etanol de los cinco ingenios azucareros dedicados a la producción dual de etanol y azúcar, y cuatro destilerías, además de diez cultivos de palma, cubriendo el 26 por ceinto del área de producción de aceite para biodiesel, en comparación con sus equivalentes fósiles, mostró "desde la cuna al tanque", una reducción de las emisiones de Gases Efecto Invernadero del 83 por ciento, para biodiesel de palma y del 74 por ciento, para bioetanol de caña.

Para el presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño Capurro, “el sector azucarero en su compromiso con el desarrollo de Colombia, ha entendido y asumido el reto de la industria de biocombustibles a nivel nacional, razón por la cual hoy contamos con 5 ingenios comprometidos con la producción de etanol que suplen la demanda en todo el territorio, lo que ha permitido dar un primer paso hacia el desarrollo de esta industria. Tras varios años de implementación del programa de oxigenación de gasolina, se ha comprobado una relación positiva entre el uso del etanol y la reducción de emisión de gases contaminantes en el país”.

El Presidente de Fedebiocombustibles, Jorge Bendeck, añadió, “bajo la premisa de las conclusiones de este estudio, en términos de emisiones, somos mejores respecto al combustible fósil que remplazamos y mejores que todos los biocombustibles en el mundo. Adicional, es relevante mencionar que frente a los resultados de sostenibilidad de los cultivos energéticos, el estudio da cuenta del espectacular impacto social por las excelentes condiciones laborales y de desarrollo en las zonas de influencia”.

De esta manera, el análisis de la producción actual existente de biocombustibles mostró excelentes resultados en comparación con otros productos del mercado internacional, entendiendo que tanto en CO2 como en el EI99, los impactos globales son más bajos comparándolos con otros productos internacionales.

Jorge Bendeck reiteró la importancia de que “este estudio sea tenido en cuenta en la fijación de los estándares colombianos, tal como lo ha hecho la Unión Europea y Estados Unidos, para definir qué son combustibles renovables y establecer las reglamentaciones necesarias para que quien desee producirlos localmente o importarlos, sepan que deben ser cumplirlos estrictamente".

Cabe destacar que los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, representan una enorme oportunidad y reto para este mercado. En este sentido, el estudio reitera el potencial de crecimiento de esta industria en Colombia, al exponer que el país cuenta con más de 7 millones de hectáreas disponibles para la siembra de cultivos que puedan destinarse a la producción de biocombustibles.

Esto implica que se puede expandir la frontera agrícola sin competir con la producción de alimentos. No obstante, los productores de biocombustibles no han aumentado su frontera agrícola pues, hasta ahora, han recurrido a excedentes de exportación de azúcar y aceite de palma para alimentar las refinerías de biocombustibles.

Así, el estudio señalado, concluye que la industria de biocombustibles en Colombia puede continuar creciendo de manera sostenible, apalancando el desarrollo económico del país con justicia social.