La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Ximena Ramírez - xramirez@larepublica.com.co

Las críticas al Gobierno Nacional por aplicar medidas populistas frente a la crisis del sector agropecuario, no cesan.

Esta vez los reparos se dieron por el inicio de la compra directa de 1.600 toneladas de papa diaria a productores de Cundinamarca, Boyacá, Antioquia y Nariño, departamentos que concentran el 90% de la producción. Y es que los cultivadores han visto caer el precio del tubérculo en un 20% durante el año, según Fedepapa.

A juicio de expertos, los efectos de esta medida calificada como “pañitos de agua tibia”, pueden ser más nocivos que positivos para el sector.

Pese a que los productores salen ganando con un precio más alto al convertirse el Estado en un comprador importante del bien, esta política sectorial terminará generando incrementos en el contrabando del tubérculo, una carga fiscal muy alta para el Ejecutivo y, peor aún, un efecto dominó producto de las inconformidades de otros subsectores que por precios deprimidos, querrán que el Gobierno también les compre sus productos.

El director de Finanzas y Comercio Internacional de la Universidad de La Salle, Marcel Hofstetter, dijo que es clara la insostenibilidad de la medida dado que es fácil pronosticar que otros sectores del renglón agropecuario van a empezar a presionar al Gobierno para que adopten acciones similares , lo cual va en contra del fisco. Actualmente el Gobierno aseguró recursos por $20.000 millones para la compra diaria del producto.

Ante esta situación, el consultor privado José Leibovich hizo énfasis en que “el Gobierno no debe empeñarse en destinar recursos a programas con poco alcance cuando esos mismos recursos se pueden destinar a resolver problemas de competitividad y de productividad”.

El gran cuestionamiento es si al presidente Santos, de quien se presume está trabajando por su reelección, le queda otra alternativa para amanzar la oleada de peticiones del agro, acompañada de amenazas de protestas y paros. Ya se ha visto cómo medidas que contemplan salvarguardias a las importaciones y rebajas arancelarias a los costos de los insumos no convencen a los productores. La razón es que los alivios no son inmediatos puesto que se tratan de decisiones a mediano y largo plazo.

Un ejemplo es que pese a que desde el pasado agosto se anunció la reducción de 23 subpartidas arancelarias de insumos agrícolas, los productores empezarán a percibir dicha rebaja en los precios apenas a partir del último trimestre del año que es precisamente cuando se tiene estimado que se agoten los inventarios de productos que ingresaron al país con arancel.

Aumentos en el precio del tubérculo
Las centrales mayoristas reportaron variabilidad en las cotizaciones de la papa negra. De acuerdo con el Sipsa, este tubérculo registró aumentos de precio en Cenabastos de Cúcuta del 17% y en Plaza La 21 de Ibagué del 12%, pero cayó 16% en Santa Helena de Cali. En la capital del Tolima, señalaron los comerciantes, que subió el precio porque se presentó menor abastecimiento, después del anuncio del Gobierno de comprar la producción. Allí el kilo de papa suprema se cotizó a $530. En Cali bajó de precio debido a las abundantes cosecha y mayor oferta.

Las opiniones

José Leibovich
Consultor privado

“El Gobierno no debe empeñarse en destinar recursos a programas con poco alcance cuando esos mismos recursos se pueden destinar a resolver problemas reales de competitividad”.

Marcel Hofstetter
Director de finanzas y comercio internacional de la U. Salle

“La compra del Gobierno hizo reaccionar el precio de la papa llevándolo al alza, sin embargo esto no es una medida sostenible de largo plazo y lo más nocivo es que distorsiona el mercado”.