viernes, 25 de septiembre de 2020

Entender pronto los nuevos hábitos de los consumidores y resignificar el propósito empresarial son los principales temas de discusión en el ámbito corporativo en la actualidad

Carolina Vargas

¿Se había detenido a imaginar la cantidad de efectos secundarios que el cuidado del hogar y el mantenimiento de la familia, pueden generar en el planeta? Seguramente no, hasta ahora. Sin embargo, los impactos de la crisis que ha generado la pandemia por el Sars-CoV-2, han permitido que como sociedad nos detengamos a pensar en la urgencia de la acción climática, entre otros temas, y que nos veamos como comunidad internacional.

Ahora, ha tomado mayor relevancia la consciencia del consumo en los hogares y como con nuestras decisiones de compra generamos un mayor o menor impacto al medio ambiente. El paradigma de los altos costos para implementar acciones o adquirir productos más sostenibles está cambiando. Y los consumidores, ahora más informados, están comprometiéndose con acciones sencillas y de fácil acceso, como: separar desechos para el correcto aprovechamiento, cambiar a bombillos LED, y adquirir productos con atributos y posicionamientos que aporten a la sostenibilidad.

Todas las acciones que se puedan emprender desde el hogar cuentan, no solo para hacer mejor uso de los recursos en beneficio de la economía de la familia, sino en beneficio de la protección de los ecosistemas. Es que precisamente estas acciones, aunque aparentemente pequeñas, son las que más pueden ayudar a la sostenibilidad y a dar pasos -muy importantes-, para detener el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la contaminación de los cuerpos de agua.

Por ejemplo, un hogar sostenible revisa la tabla de ingredientes de los productos que compra, conoce sobre insumos más amigables, racionaliza el consumo y se preocupa por los efectos del posconsumo. Así, la exigencia de los usuarios por marcas responsables y comprometidas con el medio ambiente, están generando una mayor oferta y precios más accesibles.

La química, nos da la posibilidad de innovar en el desarrollo de materias primas y productos que acompañen las necesidades de protección al medio ambiente. La misión de empresas como Basf, “Creamos química para un futuro sostenible”, cobra más sentido y se traduce en acciones concretas de co-creación e innovación con nuestros clientes, apoyando la adopción del concepto de sostenibilidad en su estrategia, procesos y modelos de negocio.

Hemos visto y conocemos de primera mano, cómo es posible engrandecer el potencial de los negocios, mejorar la oferta de las empresas logrando diferenciación en los mercados y modificando hábitos de consumo, a través del uso de herramientas de sostenibilidad.

La actual coyuntura, ha hecho que las compañías tradicionales, se enfrenten repentinamente a un cambio de consumidor y de condiciones macroeconómicas. Entender pronto los nuevos hábitos de los consumidores y resignificar el propósito empresarial son los principales temas de discusión en el ámbito corporativo hoy.

Diría, que le llegó un gran momento a la sostenibilidad. Hoy, más compañías están entendiendo la importancia de que su propuesta de valor contribuya, no sólo, a la sociedad generando bienestar para sus diferentes grupos de interés, sino a la protección y mejoramiento del medio ambiente. Los productos amigables con el planeta permiten que cada hogar aporte a un logro en común, sin que se considere un lujo hacerlo.

Tener un hogar sostenible no debe considerarse un “lujo”, ahora es un tangible que se construye día a día con pequeñas acciones. ¡El sueño!, lograr el efecto “bola de nieve”, a medida que se democratiza el uso de productos sostenibles, mientras empresas y consumidores, juntos, avanzan en su compromiso para el cuidado de las personas y el planeta, apoyando así, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).