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CULTURA ¿Habrá algo de bueno en la visita del Papa?
martes, 5 de septiembre de 2017

Cómo hay que prepararse para la llegada de Francisco I

Efraín Mejía Gallego

Sin duda alguna sí será un acontecimiento muy positivo para el país. El Papa viene a darnos ánimo para que nuestro peregrinar por este mundo sea lleno de la alegría que da el Evangelio; pero su visita también traerá beneficios económicos y mejoras en infraestructuras ciudadanas. Veamos por pasos por qué me conviene espiritualmente creer en su visita y prepararme para ella.

Dice un proverbio chino que popularizó Facundo Cabral “…el hombre nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere…” y le agrego yo, porque hemos sacado a Dios de nuestras vidas. En todos los tiempos tenemos realidades que nos superan y nos hacen filosofar; unas de ellas son la vida misma, la muerte, quienes somos, o, el gran misterio sobre Dios, de Quien es más lo que no podemos decir porque no alcanzamos a abarcarlo con nuestra razón, pero no por ello quiere decir que no podamos conocerlo; su presencia la vemos en las maravillas de la naturaleza; también lo conocemos por las Revelaciones que Él ha tenido en diferentes momentos de la historia de la humanidad.

Hemos podido conocer de Dios a través de su Encarnación como hombre, como uno de nosotros, en la persona de Jesús, quien se nos revela como verdadero hombre y verdadero Dios.

Jesucristo, en su paso por esta tierra nos sugiere la perfección como el camino a la felicidad (los cristianos lo llamamos santidad); perfección que algunos (guardando las diferencias) buscan, según el lenguaje empresarial como “proyecto de vida, liderazgo, o actualmente coaching”; ahora bien, ese camino lo puede emprender cualquier persona, con su actividad diaria, ya sea empresario, ejecutivo, empleado, ama de casa, estudiante, campesino, obrero, etc., este camino no es para unos pocos privilegiados, sino que está abierto a quien quiera recorrerlo.

En Jesucristo encontramos el paradigma para imitar y llegar a la tan anhelada felicidad; Él vino a enseñarnos a buscar la Verdad, a crecer en las virtudes, a relacionarnos con los otros y a buscar a Dios en todo momento.

Pues bien, Jesucristo deja un legado, deja un sucesor que lo representa, enseña y cuida su Palabra, mientras el mundo exista; nos deja un vicario para que nos pastoree, para que desde ahora vivamos, aunque sea un poco, la alegría del encuentro personal con el Creador.

Este vicario inicialmente fue Pedro, “tú eres Piedra y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, dice el Señor; el sucesor de Pedro hoy, es el papa Francisco y es el Vicario de Cristo y actúa en su nombre y con su poder, dado por el mismo Jesús.

El poder, la gracia que tiene el Papa Francisco, aunque no sea visible en sí misma, se hace visible en las personas, las cosas y eventos de este mundo; el solo hecho de pisar nuestras tierras, ya en ese momento, habrá abundante gracia en todas las personas, creyentes o no, porque el Papa viene como vicario de Cristo y la fuerza de su bendición es para todos.

El Papa viene a traernos un mensaje de paz y reconciliación, de perdón, de conversión, de amor de los unos para con los otros, es decir, que su visita es una visita pastoral, evangelizadora, porque viene a hablarnos del Evangelio, de Jesús; viene a mostrarnos el camino hacia la felicidad. Si creemos, nos preparamos y esperamos, esa gracia hará maravillas en nuestro ser.