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CONSUMO Cuando el prestigio no lo es todo
miércoles, 1 de febrero de 2012
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Hace unas semanas, organicé un evento con conferencistas internacionales que venían por primera vez a Colombia. Buscando darles la mejor impresión, los hospedo en uno de los hoteles de mayor prestigio en Bogotá: el Hotel La Fontana.

Al reservar, me explican que cuando el huésped se queda por varios días, el Hotel los aloja en apartamentos; ubicados en la misma sede, con los mismos servicios y calidad que caracteriza al Hotel.Convencida, cancelo los costos correspondientes a las primeras noches para asegurar la reserva.Llegó la fecha y llevamos a los extranjeros al Hotel La Fontana, al norte de Bogotá. Todo transcurre normal hasta el día del evento. Confiados en que las noches anteriores no hubo ningún inconveniente. Los conferencistas ingresan, exhaustos después de un éxitoso día y se encuentran con la sorpresa que ¡no tienen habitación!Los conferencistas, furiosos, discuten con el encargado quien les informa que deben buscar hotel, pues están llenos. Ellos se rehúsan, ya que no conocen absolutamente la ciudad ni hablan español. Les ofrecen otros servicios, los cuales no aceptan; pues consideran que el Hotel debe mantenerles el servicio contratado. Al final, los devuelven a las habitaciones inicialmente asignadas.Al día siguiente, me entero de la situación y llego a la recepción de La Fontana, presento la reserva y el recibo de pago. Y la sorpresa es aún mayor: el Hotel me informa que cambiaron el servicio de apartamentos a habitaciones de hotel (porque el Hotel se llenó) ¡sin informarme!Y al hacer el cambio, la reserva quedó mal hecha por lo que mis reconocidos invitados casi duermen debajo del puente de la 127, si no hubieran exigido que les respetaran sus habitaciones.Es como, si usted invitara a comer a su suegra al mejor restaurante de la ciudad, ella pide pollo, pero el mesero le cambia el plato por lechona, porque se acabó el pollo y ¡ni siquiera le preguntan!Obviamente me tocó buscarles hotel a los conferencistas para ese fin de semana festivo, pues se sienten maltratados por el Hotel, ya que a ellos ni siquiera les ofrecieron disculpas por un claro error cometido por los empleados.Después del incidente, me descuentan la noche del fatal suceso. Me informan que por parte del Hotel debe llegarme una comunicación en los próximos 5 días, presentando disculpas por el inconveniente. A hoy, aún no me ha llegado nada, los conferencistas se fueron felices por conocer Colombia pero sorprendidos del mal servicio recibido y sin una simple pero esperada disculpa.Paola CadavidInvestigadora de sociopoliticos

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