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CONSUMO Algunas estrategias que puede seguir si busca salir de deudas
sábado, 27 de agosto de 2016
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El Economista - Ciudad de México

Sobra decir entonces que esto le impide ahorrar, porque simplemente no hay dinero disponible. Parte de lo que tiene lo está pagando a plazos. Por ello, tampoco puede enfocarse en crear patrimonio ni en alcanzar otras metas financieras.

Las deudas son, sin duda alguna, una de las amenazas más importantes a nuestra libertad financiera. Por ello, salir de ellas debe ser la primera prioridad. Después podremos dedicarnos a construir.

Todas las estrategias para salir de deudas implican que uno pueda pagar por lo menos el mínimo en todas ellas y aportar dinero adicional a una en particular -una deuda a la cual enfocarnos primero-. Cuando la hayamos liquidado, entonces podremos elegir otra y atenderla.

¿Cómo escoger el crédito al que debemos enfocarnos? Hay varias posibilidades. Lo lógico sería elegir el más caro: el que cobra una tasa de interés mayor. Pero, a veces, particularmente cuando el flujo de efectivo es muy apretado, vale la pena escoger la deuda más pequeña y no necesariamente la más cara. ¿Por qué? Simplemente porque al ser chica, podremos terminar de pagarla en menos tiempo. Esto libera flujo de efectivo y nos permite tener más dinero para atacar la siguiente.

Es importante mencionar que siempre se puede hacer una combinación. Por ejemplo, si una de nuestras deudas es significativamente más pequeña, podemos enfocarnos en pagar primero ésta y después elegir la más cara para continuar con nuestro plan. 

Hay personas a las que les funciona cortarlas por la mitad, para evitar tentaciones. Recordemos que esto no las cancela, pero nos impide seguir usándolas. Otras personas literalmente las congelan: las meten en una bolsa plástica o en un contenedor, con agua para que queden dentro de un cubo de hielo. Otros simplemente las guardan y se olvidan de que las tienen.

Existen otras estrategias, por ejemplo: la consolidación de deudas, que implica obtener otro crédito con el cual paguemos todas las deudas actuales (de manera que sólo nos quedemos con uno). Esto puede tener sentido siempre que se sustituyan por un crédito más barato (irónicamente he visto quienes “consolidan” en algo que les cobra todavía más intereses). Pero también puede ser peligroso, porque si las personas vuelven a utilizar sus tarjetas una vez que las han pagado, empiezan a acumular deuda otra vez (además del nuevo crédito donde las “consolidaron”). Entonces, en poco tiempo están peor que como empezaron.