miércoles, 19 de diciembre de 2012
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Colprensa

Los comisionistas aportan detalles de los personajes que también estuvieron ligados a la crisis de Interbolsa.

El rompecabezas de Interbolsa

"Señores, acérquense todos y hagan silencio. Me cuentan que los brasileños están listos para comprar a Fabricato... ¿aló?, perdonen un momento" -dice Álvaro Tirado Quintero a sus empleados y celular en mano sale de las oficinas del 5 piso de Interbolsa en Medellín, en el complejo San Fernando Plaza. Al volver, es pura emoción y contagia a sus comisionistas con un mensaje que era la culminación de una estrategia corporativa: "ya un abogado está listo en esta ciudad, definiendo el vehículo de inversión más apropiado para traer de aquí a diciembre el dinero que pagará Vicunha Brasil por la textilera".
 
Tirado Quintero -el protagonista principal de la escena- era el presidente de la comisionista de bolsa Interbolsa y sus buenas nuevas llegaron a los oídos de los hombres y mujeres que captaban miles de millones de pesos de personas naturales y jurídicas y los colocaban en opciones que calificaban de seguras y rentables, entre ellas acciones y repos de Fabricato e Interbolsa y en el Fondo Premium Capital.
 
Para ese momento, 11 de septiembre de 2012, ya era historia el fin del mundo que se le había pronosticado a Interbolsa. El día de la supuesta hecatombe para la joya del grupo liderado por Rodrigo Jaramillo Correa, era el 3 de septiembre de 2012, por cuenta del incremento de las garantías de los repos de Fabricato, del 40 al 60 por ciento, algo que, en una prueba de solidez, la organización atendió combinando aportes en efectivo, bonos del Gobierno Nacional y acciones de alta bursatilidad.
 
Esa muestra de buena salud disparó el nivel de confianza de los comisionistas en una firma que era tan criticada como envidiada por la competencia. En ese ambiente, Tirado habló de la meta de 104 pesos para el precio de la acción de Fabricato en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). El sustento era una valoración que hizo Merrill Lynch, la misma que, según reveló El Colombiano, fue contratada por la Junta de la textilera, órgano al que no le llegaron los resultados que, partes interesadas en elevar el precio de la acción, filtraron al mercado.
 
Los escenarios, según dijo Tirado, eran tres: seguir haciendo repos, porque la industria radicada en Bello, Antioquia, ya estaba vendida; si la venta a los brasileños fallaba, entonces se respondería por los repos con un crédito de 100 millones de dólares que un banco extranjero estaba dispuesto a ofrecer "y cuya carta ya tenemos en nuestras manos"; y si todo el castillo se venía abajo, eso sería lo mejor que les podría pasar, porque luego podrían quedarse con Fabricato cuando las acciones bajaran a 30 o 35 pesos, de los 95 pesos que llegó a marcar en la BVC.
 
Tan portentosa se presentaba en ese instante la firma que dominaba el 35 por ciento del mercado bursátil, que sus directivos les comentaban a los comisionistas que Interbolsa iba a comprar a Premium Capital, un fondo que en septiembre de 2012 se veía serio, y del que, afirman los comisionistas consultados por este diario, no se sabía que tenía repos de Fabricato y de Interbolsa y, menos, que había concedido préstamos a los socios del grupo empresarial.
 
¡Se trabajaba rico…!
 
Dicen los comisionistas que el ambiente laboral en Interbolsa era bueno, con horarios flexibles y directivos receptivos para las propuestas de nuevos negocios. Lo fundamental era cumplir las metas.
 
"Nunca -enfatizan los comisionistas- recibimos presiones directas ni nos ofrecieron comisiones más altas para inundar a los clientes con repos de Fabricato o para que metieran su dinero en el Fondo Premium. Nunca", insisten en el tono propio de un juramento. No obstante, alguien recuerda que desde octubre de 2012 Paula Grisales, asistente de presidencia de la comisionista, pedía ayuda para que con cierta urgencia se ofrecieran repos de Fabricato y de Interbolsa, porque se necesitaba liquidez.
 
Los más sedientos eran los clientes de Interbolsa que venían de una exitosa odisea en Paz del Río. Los mismos comisionistas afirman que hubo gente que con 2 millones de pesos en acciones, al final multiplicó exponencialmente esa suma y que los más afortunados ganaron 100 mil y hasta 150 mil millones de pesos. Alessandro Corridori estuvo en ese proceso de valorización y posterior venta de la siderúrgica y de la mano con Rodrigo Jaramillo y de un pequeño grupo de inversionistas, quiso escribir la misma historia en Fabricato.
 
Ellos veían que de acuerdo con su patrimonio la acción de la textilera pasaba de 80 pesos y como en bolsa se transaba a menos de 30 pesos existía un margen interesante de ganancia con la valorización del título. A eso le apostaron y se obsesionaron con los 104 pesos. Sin embargo, como no se cerró el negocio con el comprador internacional, Corridori y sus amigos tuvieron que entrar en el juego de recircular entre ellos mismos esos repos, para mantener viva la bursatilidad o negociabilidad de la acción. En ese soporte artificial, dicen los comisionistas, estuvo el mayor pecado de los apostadores.
 
Añaden que la silenciosa toma de Fabricato por parte de Interbolsa, Corridori y sus amigos terminó en un doble incumplimiento. El italiano, según los comisionistas, se colgó en un repo de Fabricato por 20.000 millones de pesos y ese mismo 1 de noviembre de 2012, Interbolsa -que manejaba un robusto patrimonio- no tuvo a mano los 20.000 millones de pesos que debía cancelarle al banco BBVA, lo cual llevó a su intervención y posterior liquidación por parte de la Superfinanciera.
 
¿Y por qué los comisionistas no alertaron a sus clientes de esa crisis? ¿Por qué dejaron que en desarrollo de esa maniobra presuntamente especulativa se atesoraran 300.000 millones de pesos en repos de Fabricato, la mayoría de ellos a través de Interbolsa? ¿Por qué no alertaron que plata de Premium había terminado en Colombia invertida en acciones de Fabricato e Interbolsa, sin conocimiento de los clientes?
 
"Es que nosotros también fuimos engañados", afirman cinco comisionistas con los que se reunió este diario.
 
Ellos aseguran que directivos como Tirado Quintero y Mauricio Infante -el presidente de Interbolsa SAI- no les dieron información real. Tan es así, que la mayoría de esos mismos comisionistas reparten hoy su tiempo entre los abogados y los siquiatras.
 
La destorcida de la comisionista líder de la bolsa los ha dejado sin empleo, con mucho dinero para reclamar a través de demandas laborales y, lo que más lesiona su estado emocional, con cuantiosos patrimonios personales y familiares atrapados en esta crisis.
 
Por todo ello, los comisionistas consultados por este diario se declaran "víctimas de Interbolsa". Falta ver qué dicen la Fiscalía y los abogados de los clientes, porque en cuestión está la transparencia y la ética misma de los asesores.
 

¿Y las comisiones retenidas?

Fuentes de Interbolsa comentan que si un comisionista quería entrar a operar en posición propia debía hacer un case de $60 millones, a la manera de una garantía para responder por eventuales pérdidas en las que pudiera incurrir en sus negocios. Ese "congelado", que se califica de ilegal, también se alimentaba reteniendo el pago de parte de las comisiones que ganaban los traders.

A lo anterior se añade que la firma les daba a los comisionistas tarjetas de crédito para gastos de representación. Si el cupo mensual era de $5 millones, a la persona le retenían de sus comisiones $10 millones.
 
"Tranquilos, esa plata está ahí", les dijo a sus empleados el presidente de la firma, Álvaro Tirado Quintero. Ellos, por su parte, estiman el valor del "congelado" y las comisiones pendientes de pago en $3.500 millones, un dinero con el que, según creen, también trabajaba Interbolsa.