martes, 18 de diciembre de 2012
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El sector de los biocombustibles, aunque se ha venido desarrollando hace unos cuantos años, su evolución a nivel mundial ha sido lenta, marcada en todo momento por la presencia de la primacía que tienen los combustibles clásicos que provienen del petróleo.

En el caso de Colombia, al igual que ocurre en muchos otros países, toda la investigación sobre estos productos surgió a comienzos de la década pasada, y comenzó a tener importancia para los gobiernos. 

Se puede considerar que existen tres razones principales por las que se empezó a disparar la producción local de los biocombustibles. En primer lugar, con la continua escalada en los precios, mucha gente empezó a tener conciencia de que el petróleo es un producto finito y no renovable, por lo que los altos niveles de consumo llevaron a pensar que la vida útil de las reservas sería de pocos años.  
 
Por otra parte, lo problemas de contaminación derivados de los combustibles fósiles, hicieron aumentar la preocupación sobre la sostenibilidad del modelo actual, y la idea del cambio climático, mostraron la necesidad de buscar alternativas. Por último, sin duda, es una nueva receta de dinamizar el desarrollo económico de un sector económico que en algunos países se encuentra apalancado por su carácter tradicional como es la agricultura, generando empleo e innovación. 
 
Según Jens Mesa, presidente de Fedepalma, “en el caso de Colombia, aparte de ese tercer factor que consiste principalmente en dinamizar el agro, también se buscan alternativas para aumentar la oferta productiva, de tal forma que se puedan mejorar las condiciones de vida de los sectores rurales. 
 
Con todo esto, es importante destacar que Colombia muestra una posición y unas características bastante privilegiadas frente a otros países para la producción de este tipo de combustibles, “Colombia tiene la fortuna de tener una frontera que aún puede seguir produciendo un mayor volumen ya que tiene una oferta de áreas agrícolas muy amplia”, agregó el directivo. 
 
En este mismo sentido, Carlos Andrés Palacio, director técnico de Colombiana de Biocombustibles (Colbio), aseguró que “el potencial que tiene Colombia es altísimo, de más de 10 millones de hectáreas sin estrechar las fronteras de agricultura, solo desplazando a la ganadería extensiva de pésima tecnología”.
 
En cuanto a la calidad, la producción nacional se ha ganado el reconocimiento de la comunidad internacional, aunque por las condiciones que existen, su competitividad ha ido disminuyendo. 
 
Mesa aseguró que “Colombia está produciendo un biocombustible de extraordinaria calidad. La regulación le ha dado mucho énfasis a la calidad y eso se ha visto como uno de los logros importantes del país. En cambio, las condiciones macroeconómicas del país han evolucionado y nos hemos ido encareciendo enormemente”. 
 
En definitiva, en el corto y mediano plazo sigue habiendo posibilidades para el biodiesel. Colombia ya está terminando de consolidar la mezcla del 10% en todo el territorio y en los nichos de mercado nacionales. En estos momentos se está planteando la posibilidad de exportar algunos productos, con el objetivo de  madurar y fortalecer el sector, a través de un proyecto que se inició con la perspectiva de llegar a mezclas del 15 y 20%.