.
ARCHIVO La palma, un bosque energético productivo y sostenible
martes, 23 de abril de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Philipe Conil

El cultivo de palma es una fuente de empleo y de desarrollo sostenible en las zonas apartadas del Trópico. A diferencia de la minería, del petróleo y de los cultivos ilícitos, no genera burbujas económicas efímeras ni daños colaterales a nivel local o planetario.

Un cultivo de palma genera mayores ingresos por hectárea por año que la mayoría de los demás cultivos del Trópico, y en consecuencia más empleo y desarrollo.  Los riesgos del negocio son más agronómicos (plagas) que de mercado. Si bien el cultivo es poco sensible a las plagas, éstas pueden ser devastadoras por tratarse de un cultivo perenne, de un “bosque”.

A pesar de sus bondades como factor de desarrollo de las zonas apartadas del Trópico, la palma se convirtió en el blanco de ataques de prensa en diferentes países del mundo, particularmente en las tierras frías donde no se produce. El pretexto de la polémica es el impacto sobre el medio ambiente.

Queremos resaltar las bondades de este cultivo para el desarrollo del país y la importancia de seguir ampliando la superficie sembrada.

1. La palma es todavía un cultivo secundario en el mundo: con sus 13 millones de hectáreas sembradas está de lejos detrás de los cultivos anuales de colza (34 millones de hectáreas), soya (110), arroz (160), maíz (175) y trigo (225 millones de ha). A pesar de la pequeña superficie cultivada a escala mundial, y gracias a su enorme productividad, la palma suministra la tercera parte del aceite alimenticio de la Humanidad. De esta pequeña superficie relativa, el 85% se concentra en tres países: Indonesia, Malasia y Tailandia. La palma sigue siendo un cultivo casi marginal en América.

2. La palma es un cultivo perenne que solo se renueva a los 25 años. Tiene un aspecto de bosque, acumula biomasa, es reserva animal, y no necesita de labores anuales de suelos.

3. La deforestación en Colombia es del orden de 350.000 hectáreas por año, y hace parte de un proceso de más de 100 años. La incidencia de la palma en la deforestación es despreciable.

4. La palma hace parte de los cultivos que menos fertilizantes y plaguicidas consumen por hectárea

6. Con solo 1,5 millón de hectáreas de palma, el país podría ser autosuficiente en combustible diesel. En un “plan maestro” energético nacional, la palma es un jugador fundamental, al igual que la caña.

Colombia tiene en sus manos un “oro rojo”, un recurso natural renovable generador de empleo digno en zonas apartadas del país, que le permite por fin pensar en una alternativa seria y estructurada al éxodo rural que ha empobrecido el campo y que ha vuelto las ciudades invivibles. 

Invirtamos en el futuro. Sepamos transformar estas inversiones agrícolas y agroindustriales privadas en unos “nodos” alrededor de los cuales articular el desarrollo rural y regional, para optimizar tanto la inversión pública como la privada, lo que implica una “visión país” y una política estatal clara para incrementar el porcentaje de biodiesel en la canasta energética.