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ARCHIVO Huertas escolares: una forma de aprender sobre agricultura
miércoles, 14 de mayo de 2014
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Catalina Fernández - mfernandez@larepublica.com.co

Los huertos escolares pueden ser de dos metros cuadrados, con los cuales pueden trabajar los estudiantes de un jardín infantil; en los colegios medianos, una huerta entre 10 y 100 metros cuadrados es ideal para que los niños realicen sus actividades de siembra.

Colegios como el Instituto Educativo Agropecuario de Acacías y el Colegio Agropecuario Las Mercedes, ubicados en el Meta, y los colegios Gimnasio Jaibaná y el Colegio La Salle, de Bucaramanga, cuentan con programas de huertas escolares dentro de su plan de estudios, siguiendo los artículos contemplados por el Decreto 2294 de 1941, en el que se hace una reorganización de las enseñanzas agrícolas e industriales en los entes educativos.

Los estudiantes de preescolar y primaria del Gimnasio Jaibaná, de Piedecuesta en Santander, cuentan con su propia huerta escolar, en la cual los mismos estudiantes están presentes en todas las fases de la creación y producción de esta forma de cultivos. Los niños de dos a 12 años son los encargados de preparar el terreno, elaborar el abono, realizar las siembras y cuidar los productos.

Según la directora del Gimnasio Jaibaná, Martha Liliana Núñez, “este proyecto se realiza con el fin de sensibilizar a los estudiantes de que las labores de agricultura que hacen los campesinos, es un trabajo arduo con el que nosotros podemos encontrar productos saludables. Además, los niños pueden vivir directamente la experiencia que se debe llevar a cabo cuando es un proyecto de siembra de recolección de un producto”.

Una de las principales ventajas que pueden obtener los estudiantes, que cuenten dentro de sus planteles educativos con una huerta, es que estos aprenden habilidades de supervivencia, pues obtienen conocimientos de cómo cultivar y producir sus propios alimentos. Para el profesor de la facultad de Agronomía de la Universidad Nacional, Jairo Leonardo Cuervo, las huertas escolares permiten que los estudiantes “relacionen la teoría con procesos de producción agrícola y de fertilización en relación al desarrollo vegetal. Las huertas generan hábitos de producción y consumo de productos sanos y favorecen el desarrollo de destrezas y habilidades en actividades agrícola”.

Por su parte, el docente de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, Jesús Orlando Rangel, manifestó que “estas actividades crean conciencia en los niños sobre la necesidad de tener una interacción con la naturaleza y que los estudiantes entiendan que el proceso de productividad agrícola necesita una mirada atenta”.

Las Huertas benefician al medio ambiente
Además de concienciar sobre todas las labores de la agricultura y los pasos que se deben seguir para obtener los productos, las huertas escolares hacen que la huella de impacto ambiental no sea tan grande, ya que la siembra de los productos es totalmente orgánica y se restringe el uso de pesticidas y agroquímicos en los cultivos, lo cual hace que no se genere alta contaminación en el ambiente.

Las opiniones

Jesús Orlando Rangel
Profesor facultad de Ciencias de la U. Nacional
“Necesitamos que la educación innove y sea más creativa y se salga de los tableros y las aulas de clase”.

Martha Liliana Núñez
Directora Gimnasio Jaibaná
“Esta estrategia es importante porque los niños pueden vivir la experiencia de siembra y recolección de un producto”.