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ARCHIVO Hacer del campo una empresa, el reto del sector
viernes, 13 de diciembre de 2013
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Ana María Bedoya Jiménez - amabe2010@larepublica.com.co

Por varios años se ha dicho que la expansión de los países asiáticos garantizará una demanda internacional de productos agropecuarios tanto de alimentos como de materias primas, tema que se convierte para cualquier país y en especial Colombia, en una oportunidad de negocio que generaría alta rentabilidad si los productores logran migrar hacia una visión empresarial.

Pero para que este negocio sea rentable, se necesita ‘poner la casa en orden’. Para los expertos, el Estado debe trabajar en un nuevo modelo agropecuario que cumpla con las condiciones necesarias para que Colombia pueda competir en el mercado internacional, mejore el ambiente socioeconómico de su población y genere una relación sólida entre los empresarios del campo.

Muchos hablan de orientar la producción colombiana hacia productos que tienen más potencial en el mercado externo, es decir, los que han tenido un comportamiento dinámico, estudiar los modelos agropecuarios de la región y generar estrategias para crear alianzas entre productores. 

En este sentido, el modelo brasilero puede ser un buen ejemplo para empezar a concebir las actividades agropecuarias con mayor grado de formalización.

La sociedad brasileña dispone de un sistema competitivo y de relevancia internacional, precisamente porque han sabido aprovechar las oportunidades de la demanda asiática y desarrollar una tecnología propia, factores que permitieron que hoy Brasil tenga la condición de ser el exportador de alimentos más importante del mundo, así lo explicó el exdirector de la Secretaría Ejecutiva del Ministerio de Brasil, Aguinaldo De Lima. De Lima resaltó el potencial del agro colombiano, pero insistió en que es prioritaria una integración entre el sector público y privado.

Para Carlos Alberto Parra Salinas, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Caldas, “Brasil es un modelo que creció pensando en la asociatividad, es decir, el Gobierno creyó en el cooperativismo como esencia del desarrollo agrícola, trazó metas y puso productos claves en los que priorizaron basándose en la seguridad y soberanía alimentaria”. 

Así mismo, Parra Salinas explicó que si Colombia quiere pensar en un nuevo modelo de desarrollo agrario, debe tener en cuenta varios aspectos que permitan superar la crisis, planificar estrategias y buscar alternativas que puedan hacer que se transforme la visión del agro hacia un enfoque más empresarial.

Políticas de Estado

Para los expertos se deben pensar en unas reglas de juego claras con la creación de políticas de Estado que permitan un mayor apoyo al sector agrícola. Coinciden en que debe existir un ambiente jurídico estable, no solamente para el ingreso de inversión extranjera, sino también para los pequeños y medianos agricultores.

En esta medida, el Estado debe trabajar por brindar una asistencia técnica gratuita a los productores, derecho comprendido en el Artículo 64 de la Constitución Política donde se explica que es su obligación es facilitar el acceso a la tierra por parte de los ciudadanos que deseen explotarla económicamente, en especial, garantizar la protección y acceso a la asistencia que necesitan, así lo explicó el abogado Julio José Orozco. Así mismo, el decano de agronomía de la Universidad de Caldas, argumentó que se debe pensar en políticas claras de impuestos, subsidios, seguros y créditos para apoyar al campo.

Replantear el sector

El académico explicó que se debe trabajar por cambiar la mentalidad de los colombianos al pensar en el campesinado. “Nosotros miramos lo rural como el sector de los pobres o hablamos del término campesino como sinónimo de pobladores rurales que se encuentran en  las peores condiciones. Si nosotros queremos que la gente retorne al campo y vuelva a producir comida, hay que darles mejores servicios, educación y calidad de vida para cambiar la visión del agricultor y hacer este oficio dignificante”. Agregó que hacer que el campesino se sienta orgulloso de ser productor es el primer paso para que la gente entienda que “su finca es su empresa”. 

País en paz

Pero nada de lo anterior podría ser posible si no se logra acabar con los 50 años de violencia que ha azotado el país y ha hecho que millones de campesinos lleguen a las ciudades y abandonen sus tierras. “Se necesita una paz duradera para generar confianza y hacer que las personas retornen  al campo”, destacó Parra Salinas.

El papel de la academia

Los planteles educativos entran a jugar un papel  muy importante en el cambio hacia una visión empresarial del agro. Según los expertos, las universidades deben trabajar por llevar educación y tecnología a la región y lograr recuperar su papel protagónico para inferir en las políticas agropecuarias sostenibles y con alto impacto. 

En este sentido, Alberto Naranjo, director del programa de Economía de la Universidad de la Sabana, afirmó que la eficiencia de la productividad en el campo pasa por la calidad educativa porque “hay que conocer de temas técnicos, económicos y administrativos para tomar las mejores decisiones”.

 Sin embargo, aclaró que hace falta mayor cobertura en el campo y advirtió que “el sistema educativo no está conectado con el aparato productivo del país”. 

La clave está en la asociatividad

Según Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, una política agropecuaria razonable sería que Colombia se oriente a los cultivos más rentables y que en esas producciones se incluya al campesinado. Afirmó que una de las claves para que esto suceda es la asociatividad, como la mejor forma para  lograr una vinculación de esos mecanismos a capitales y empresarios más grandes.

Fortalecer la institucionalidad es determinante para el sector

Para que el sector agropecuario mejore no se puede dejar de lado a los gremios. Para el decano de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Caldas,  Carlos Alberto Parra, se les debe comprometer con un modelo de estabilidad de precios porque “una economía robusta se da cuando gane el gremio, la empresa y también el productor”. De otro lado, la vinculación de esos mecanismos asociativos a  capitales más grandes,  haciendo que los productores sientan que hacen su empresa.

Las opiniones

Mauricio Reina
Investigador de Fedesarrollo

“La asociatividad es la mejor manera para que Colombia pueda entrar con fuerza a los mercados internacionales y aprovechar la demanda de alimentos.”

Carlos Alberto Parra Salinas
Decano de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Caldas

“Brasil es un modelo que creció pensando en la asociatividad, es decir, el gobierno creyó en el cooperativismo como esencia del desarrollo agrícola”.