martes, 18 de diciembre de 2012
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Menos del 10% del área cultivada en Colombia es irrigada, lo que evidencia un problema en materia de infraestructura de riego.

Los distritos de riego son áreas geográficas donde se proporciona el servicio de riego mediante obras de infraestructura hidroagrícola, como vasos de almacenamiento, derivaciones directas, plantas de bombeo, pozos, canales y caminos. Estos ayudan a mejorar el uso del agua en procesos agrícolas y ganaderos y, por tanto, son fundamentales para la competitividad del campo colombiano.
 
Por esa razón, el Gobierno Nacional afirmó el pasa mes  que invertirá para el próximo año a través del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), recursos por más de $100.000 millones para la construcción y adecuación de distritos de riego en Colombia, lo que representa un aumento del 40% frente a la cifra del año anterior. 
 
Para Dagoberto Bonilla, presidente de la Federación Colombiana de Distritos de Riego (Federriego), estas obras de infraestructura “son fundamentales para el agro colombiano, ya que ayudan a controlar  el riesgo de problemas climáticos, proporcionando a los cultivos el agua necesaria en las etapas de su desarrollo, complementando el régimen de lluvias en épocas de sequía”.
 
Sin embargo, Bonilla afirma que, “históricamente, los gobiernos han prestado muy poca atención al tema, agravándose en el año 2002”. Por esta razón, los sistemas de riego con los que cuenta el país son muy viejos. Según Bonilla, algunos, ubicados en Magdalena, datan de 1895 y otros en Tolima tienen fechas de 1950.
 
Así, “es necesario modernizar, amplificar y rehabilitar los distritos de riego en el país, si queremos pasar de cultivar 4 millones de hectáreas a 8 ó 10 millones de hectáreas”.
 
Armando Castilla, presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Tolima, está de acuerdo con que uno de los grandes problemas del agro colombiano es la falta de infraestructura de riego.
 
 “El hecho de contar con estas obras le permitiría a los cultivadores tener una disponibilidad permanente de agua, pues estas ayudan a su almacenamiento, y esto, a su vez, permitiría la productividad de los cultivos”.
 
Además del aumento de la productividad que proporcionan los distritos de riego, gracias a su implementación  se pueden obtener otros beneficios como el mejoramiento de la calidad de vida de los campesinos que trabajan en los cultivos, la generación de empleo, la disminución de los efectos de las heladas sobre los cultivos y la reducción de la inestabilidad de los precios de lo que se produce en los campos.
 
Más proyectos de riego aprobados
Tan solo 10, de los 100 proyectos de distritos de riego que se presentaron a la convocatoria de este año , fueron aprobados por el Ministerio de Agricultura para su construcción. Para Dagoberto Bonilla, presidente de Federriego.,“si bien es una inversión importante, no se explica por qué fueron tan pocos”.  Otros doce proyectos  de este tipo se presentarán para una nueva convocatoria del Ministerio, después de que Finagro y la Universidad Nacional de Medellín lo definan.