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En el mercado, los rumores de los problemas financieros en la comisionista Interbolsa llevaban varias semanas, hasta el punto en que no solamente las otras sociedades corredoras le cerraron las puertas a la firma a la hora de hacer negocios con ella, sino que además los bancos le frenaron los créditos, lo que generó una crisis de liquidez que finalmente generó el descalabro.

La crisis empezó a salir a la luz pública el jueves primero de noviembre, cuando en las redes sociales se dijo que la Superintendencia Financiera se preparaba para intervenir a la firma. Rodrigo Jaramillo, presidente del grupo, le salió al paso a los rumores y los desmintió esa mañana, asegurando que la situación de la comisionista era sólida. Sin embargo, en la tarde de ese mismo día el grupo emitió un comunicado en el que aseguraba que atravesaba “una crisis temporal de liquidez”, que no representaba ningún peligro para la sociedad.

Pero la verdad era otra. Ese día Interbolsa no cumplió con un crédito intradía con el banco Bbva por $20.000 millones, lo que llevó a una toma de posesión de la Superfinanciera. Según se dio a conocer, Jaramillo y los demás accionistas de la firma intentaron infructuosamente inyectarle liquidez a las operaciones. De hecho, un mes antes de que reventara la situación, el grupo buscó financiarse por medio de William Vélez, y pidió un crédito a Bancolombia en el que dejó como garantías a la comisionista y a la sociedad administradora de inversiones (SAI), y que luego fue cancelado. Con el paso de los días, la situación se fue complicando. Nadie confiaba en Interbolsa y la debacle era inevitable.

El exceso de riesgo
Pero el incumplimiento del crédito con el Bbva fue tan solo la ‘gota que derramó la copa’. Lo cierto es que el gran pecado de Interbolsa fue excederse en el riesgo que tomaron con ciertas operaciones, lo que terminó por afectar las cuentas.

Desde 2010, la gran apuesta de Interbolsa fue Fabricato. La comisionista contrató una banca de inversión extranjera para que hiciera una valoración de la textilera. El documento señalaba que la compañía antioqueña tenía un amplio margen de valorización debido a que además del negocio textilero, la firma contaba con terrenos valiosos y con una generadora de energía que no habían sido tenidos en cuenta en las pasadas valoraciones de la compañía. La idea de Interbolsa era tener la participación mayoritaria de Fabricato, escindir estos negocios y encontrarle un comprador que le permitiera obtener ganancias.

Así, gran parte de las inversiones de Interbolsa estaban en acciones de Fabricato, por lo que la comisionista empezó a financiarse por medio de repos sobre estos títulos. El cerebro detrás de este plan era Alessandro Corridori, un inversionista italiano que contaba con una amplia participación accionaria en Fabricato. En el pasado, Corridori realizó una operación semejante con Acerías Paz del Río y encontró un socio estratégico a quien vender, obteniendo una buena rentabilidad. Pero la situación con Fabricato fue diferente, pues aunque las acciones de la textilera empezaron a subir (pasaron de $28 a $90), los resultados financieros que presentaba seguían siendo negativos, por lo que los inversionistas empezaron a perder la confianza en el potencial del título, el cual fue perdiendo liquidez con el paso de los meses. Debido a esto, ni Interbolsa ni Corridori encontraron la manera de seguir apalancándose con estos papeles y la búsqueda de socio estratégico finalmente nunca dio resultado.

La comisionista ya no contaba con liquidez para operar y nadie en el mercado confiaba en la firma por lo que era imposible conseguir créditos que financiaran su continuidad.

Reduciendo el impacto
Ante el descalabro, las autoridades financieras buscaron la manera de reducir el impacto en el mercado, teniendo en cuenta que se esperaba un fuerte coletazo en las operaciones, debido a la importancia de Interbolsa en ellas. El superintendente Financiero, Gerardo Hernández, y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se reunieron con los bancos para tratar de generar nuevas opciones de liquidez; se buscaron firmas interesadas en quedarse con la firma, e incluso, se intentó una inyección adicional de capital de los accionistas. Pero nada resultó.

La que hasta hace seis meses parecía ser la joya de la corona del sector bursátil, se desmoronó. Atrás quedó el interés que había despertado el grupo entre grandes conglomerados financieros que querían asociarse con ella, y que llegaron a ofrecer más de US$400 millones por hacer parte de este negocio.

En una movida rápida, Bancolombia llegó a auxiliar el mercado de deuda pública. Acordó con el Gobierno quedarse con todas las operaciones de deuda pública de la comisionista, valoradas en $1,6 billones. De esta manera se garantizaba la viabilidad del sistema de pagos del mercado, y se evitaba un contagio.

Ese mismo día, Fogafin nombró a Ignacio Arguello como interventor de la firma, quien en una rápida inspección señaló que el tema era crítico y que la operación era inviable.

La Superfinanciera ordenó la liquidación de la firma y puso en marcha mecanismos para evitar el coletazo. Así, Bolsa y Renta se quedó con las operaciones de repos pendientes de Interbolsa, mientras que el Banco de la República abrió una ventanilla para generarle liquidez a las comisionistas que dependían de la sociedad para operar.

El impacto en el mercado no tardó en verse, de inmediato los volúmenes de operaciones diarias cayeron en cerca de 50%, mientras que las tasas de los bonos en el exterior subieron a niveles récord de los últimos meses. Más de un mes después las operaciones han vuelto a reaccionar pero ahora se espera ver el impacto que tendrá la crisis en la economía local.

La reorganización del mercado
Ante la caída de la mayor comisionista del mercado colombiano, que manejaba más de 20% de las operaciones totales, se generó una reorganización entre las sociedades corredoras, llevando a que Valores Bancolombia se convirtiera en la líder del mercado por utilidades. La reorganización llevó además a que las firmas respaldadas por grandes grupos financieros ganaran espacio en el mercado hasta el punto en que, de las 10 sociedades más grandes del mercado local, 7 son filiales de bancos o grandes matrices financieras. Para los próximos meses se espera que las fusiones de comisionistas locales con firmas extranjeras continúe y se reduzca así la cantidad de comisionistas locales.

Las opiniones

María Cristina Rodríguez
Docente del Politécnico

“la situación será portadora de caos y generará que otras firmas tengan cifras negativas en bolsa”.

Munir Jalil
Economista Jefe de Citibank

“el problema no es la cantidad de repos sino qué tan fácil se vende el título en caso de no pago”.

José Manuel Restrepo
Rector del Cesa

“Este caso deja un mensaje para aprender: el límite que existe entre ambición y riesgo”.