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ARCHIVO 2016 será el año de la cosecha de la paz desde campo y sector rural
martes, 22 de diciembre de 2015
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Aurelio Iragorri Valencia

La ecuación es sencilla: a menor pobreza mayores oportunidades de vivir en paz. Gracias a nuestra gestión, en 2014 fue posible que 123.000 colombianos salieran de la pobreza rural y 110.000 de la pobreza extrema. Se ha reducido, además, la marginalidad en el campo en 8,3% y la pobreza extrema en 7%. En 2015 esas cifras se consolidan. Cada campesino que se saca de la pobreza, es un ciudadano blindado contra el virus de la violencia.

Para cumplir esas metas el sector se está modernizando. Al finalizar 2015 se contará con una nueva estructura, más sólida, ágil y eficiente, que tendrá el músculo necesario para cumplir los retos que nos ha trazado el posconflicto, porque es en el campo donde se ha vivido la guerra y es allí donde germinará una nueva Colombia de equidad, paz y educación. Es un hecho que 60% de las víctimas del conflicto armado tienen relación con el campo. Para afianzar la paz es obligatorio derrotar la pobreza y generar condiciones de seguridad, bienestar y confianza para vivir, producir e invertir en el campo. Y eso estamos haciendo garantizando créditos, acceso a tierras y asistencia técnica.

El Banco Agrario, por ejemplo, desembolsará al terminar 2015 cerca de $4,6 billones para financiar actividades de la cadena agropecuaria. En 2016 serán desembolsados alrededor de $5,2 billones, 43% a pequeños productores. De igual forma, más de 100.000 productores han superado los obstáculos que impedían el pago de sus deudas y se encuentran al día en sus obligaciones. Y gracias al Incoder, 4.363 familias han sido beneficiarias de adjudicación o formalización de más de 70.000 hectáreas de tierras. También, a través de la URT, se han emitido ordenes de restitución para 171.411 hectáreas, que han sido entregadas a 4.233 familias víctimas de la violencia.  

Así trabaja el Ministerio de Agricultura en la construcción del posconflicto, para que nuestros campesinos tengan tierra para sembrar y no tierra para morir, en un país sin víctimas ni victimarios, con campesinos educados que habitan casas dignas. El posconflicto será una etapa de progreso y bienestar en el que el Estado avanzará en el cumplimiento de su misión constitucional de garantizar los derechos de todos, en una Colombia en la que se reducirá la brecha entre lo urbano y lo rural.

Nuestra prioridad es cambiar la cartilla y revertir las dramáticas cifras que revela el censo agropecuario. En 2016 avanzaremos en nuestra estrategia Colombia Siembra, que sacará el sector del estancamiento, mediante el cultivo de un millón de nuevas hectáreas, para alimentar con productos nacionales a más de 48 millones de habitantes y cortar con la dependencia de más de 10 millones de toneladas de alimentos importados.

Colombia Siembra toma cada día más forma gracias a un equipo sincronizado, que ha decidido jugársela a fondo para romper con el pasado, generar empleo, promover agroindustria, formar capital humano; promover convivencia y erradicar la intolerancia. Se trata de derrotar la pobreza y afianzar la paz en el campo. 

Para quienes aman y creen en lo rural no hay nada imposible. Contamos con la voluntad de las autoridades locales, los gremios, y las organizaciones sociales, y nos esforzamos para que en los Planes de Desarrollo el tema agrario sea eje fundamental.

El programa de Colombia Siembra lanzado este año, es una meta ambiciosa para la que se han destinado ya $1,6 billones, reorganizando el presupuesto actual para que el gasto sea más efectivo. El campo es el futuro y el corazón de la nueva Colombia que estamos construyendo. 2016 será el año de la cosecha de la paz.