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Analistas 21/10/2022

Impuestos invisibles

Vicente Echandía
Diplomático

En 2011, mientras vivía en Washington recuerdo el surgimiento de un no muy grande, pero significativo movimiento iniciado por Warren Buffet, uno de los hombres más ricos de los Estados Unidos. Para Buffet no era posible que su secretaria pagara por impuestos una proporción más elevada de sus ingresos que él, por lo que era necesario modificar la estructura tributaria para rectificar esa situación. Por diferentes motivos la iniciativa no prosperó en el Congreso, pero la idea sigue rondando y ha ganado nuevos adeptos, entre ellos Bill Gates.

En 2021, en Colombia en el marco de la pandemia se dio un fenómeno similar, aunque en un contexto diferente. En ese momento la pandemia y las protestas por el proyecto de reforma tributaria del entonces ministro de hacienda llevaron a varios empresarios agrupados en Probogotá a anunciar su disposición a pagar más impuestos e instar al gobierno y al congreso a que aprobaran una reforma en este sentido.

No sé si finalmente terminaron pagando más de lo que venían pagando - con lo complejo que es el sistema tributario colombiano no es un tema evidente-, pero nos encontramos hoy en medio de una discusión semejante, aunque esta vez liderada por el gobierno y la reforma tributaria que está construyendo. Como pasa con la frecuencia de 21 reformas desde 1990, 22 si se aprueba la que se está debatiendo, hay voces diciendo que los empresarios y los ricos no pagan los suficiente, y por el otro, empresarios y ricos diciendo que son ellos los que pagan impuestos en el país.

En un tema tan controversial, es difícil saber quién está usando la información más veraz, pues se lanzan números de lado y lado sustentando cada posición. Por eso, uno de los esfuerzos que debería incorporarse dentro de la estructura tributaria debería ser su simplificación. Un segundo elemento que debería incluirse la progresividad. Quien recibe más paga más. Sin exenciones y complicaciones que permitan que al final, la progresividad no se cumpla. Y un tercer elemento: todos deberíamos contribuir. Corrijo. Todos deberíamos sentir que contribuimos.

Actualmente, y como en la mayoría de los países latinoamericanos, en Colombia los impuestos indirectos, que son los más regresivos porque todos pagamos el mismo valor independientemente del ingreso, son la mayor fuente de recaudo. En este sentido tiene razón el director de la DIAN al decir que todos pagamos impuestos.

Sin embargo, tiene una complicación. Pagar impuestos es como votar. Es lo que nos hace ciudadanos de un país. Pagamos impuestos porque esperamos que el Estado nos devuelva ese ingreso en servicios como educación, salud, vías y seguridad. Pero también pagamos impuestos porque creemos que vale la pena hacer ese esfuerzo como miembros de una sociedad para que todos, el conjunto, estemos mejor.

Pero los impuestos indirectos tienden a ser invisibles. Un estudio de la Universidad de Princeton de los profesores De la Cuesta, Martin, Milner y Nielson publicado en enero de 2021 concluye que impuestos como el IVA son visibles cuando se crean, pero con el paso del tiempo pierden esa visibilidad y se convierten en un componente más de los precios. Algo así como la inflación. Al hacerse invisible, esas personas que pagan impuestos indirectos sienten que no están pagando y por tanto no pueden exigir que el Estado les devuelva lo pagado por impuestos en bienes públicos, ni que cuiden la plata que ellos han entregado. Por el contrario, al sentir que sólo reciben, les importa menos que roben lo que sienten ajeno.

Nadie pretende que la gente que menos tiene pague más. Lo que si deberíamos es buscar un cambio en la tributación que promueva que quienes menos tengan sientan también que tienen derechos por pagar impuestos y exijan también un mejor manejo de los recursos. Las sociedades se construyen entre todos, pero la verdad es que no todos se sienten con el derecho de hacerlo.

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