Las organizaciones compiten, interna y externamente, por algo profundamente limitado: la capacidad humana de concentrarse. Este fenómeno, conocido como economía de la atención, está redefiniendo la productividad
Un Estado que aplica las reglas de forma selectiva no administra justicia, ejerce poder arbitrario. Y en nuestro país, ese poder arbitrario tiene una dirección muy clara: aplastar al que cumple y arrodillarse ante el que tiene músculo criminal