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Golpe a la construcción

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El aporte a la economía del sector inmobiliario y de la construcción, equivale a más de 20% del PIB nacional, sumado su aporte directo más el de los sectores industrial, comercial y de servicios, en lo que estos participan en la cadena de valor de la construcción y servicios inmobiliarios. La importancia del sector se corrobora con su capacidad de generar puestos de trabajo a gran escala.

Ahora bien, en Colombia las edificaciones nuevas se desarrollan principalmente en las grandes ciudades; es tal la concentración en Bogotá ciudad región, que representa 40% en metros cuadrados del total de las nuevas edificaciones y se acerca a la mitad cuando las nuevas construcciones se clasifican por valor comercial o de mercado.

Es tan clara e impactante la actividad de la construcción, que cuando ésta crece, jalona en igual sentido al total de la economía y el desempleo se reduce. Este último trimestre, repuntó la economía gracias al crecimiento de la construcción.

La presión fiscal golpea a los promotores inmobiliarios y frena la capacidad y el apetito por comprar vivienda. El impuesto predial se ha acrecentado tanto que hace 10 años, en vivienda, el predial se pagaba en promedio, con la mitad de un canon de alquiler y hoy equivale hasta a un canon mensual, en caso de estar arrendada. A su turno, colocarle IVA a la venta de vivienda usada puede atorar aún más al sector; vale recordar que 40% de los compradores de vivienda nueva, para estratos medio y alto, requieren vender la usada para completar sus recursos para la nueva.

Si bien el Gobierno desea mantener la vivienda como instrumento de política económica y social, el impacto negativo que podría sufrir el sector al disminuirse el presupuesto nacional, al eliminarse parte de las exenciones para la VIS, al colocar IVA a la enajenación de vivienda usada, al ampliar la base para cobro de IVA a vivienda nueva y al eliminar incentivos de ahorro para adquisición de vivienda, es evidente.

El mercado de vivienda es demandado. Anualmente se crean en el país 280.000 hogares y el año en que más viviendas formales hemos construido alcanzamos las 170.000 unidades. Continúa acrecentándose progresivamente el déficit habitacional. Las medidas que se están planteando en la ley de financiamiento, representan un duro golpe para el desarrollo inmobiliario y la construcción, en perjuicio de las empresas formales del sector, del empleo, del consumo y de los hogares que carecen de vivienda propia o que quieren mejorar la actual.

Parte de los recursos que el Gobierno espera recaudar para cumplir la regla fiscal, los está buscando en el sector de la construcción y especialmente en la actividad empresarial formal, la que ya viene siendo golpeada al competir con los constructores y financiadores informales. El 50% de las viviendas en Colombia se edifican sin licencia de construcción, sin pagar impuestos. La presión fiscal y la vigilancia son sólo para las empresas formales. Además, gravar los dividendos impactará de manera negativa la inversión y la creación de empresas.

Si bien a nivel nacional comienzan a verse señales de recuperación, hay ciudades y sectores, como la vivienda de estrato alto, donde la tan necesaria y esperada reactivación del sector inmobiliario no se ha dado y la construcción sigue golpeada, lo que no mejorará con las reformas propuestas.

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