Analistas

El milagro colombiano y su avance social

El crecimiento sostenido de la economía colombiana y la transformación de país inviable a nación atractiva ha generado avances sociales, particularmente en el mercado laboral. El desempleo en la última década disminuyó a la mitad, con una tasa actual de 11%. La meta de este gobierno es bajarla a un dígito, acompañado de la formalización del trabajo, fundamental en el bienestar de los hogares.
 

De igual manera, enfatizado en los dos últimos años, se han logrado grandes avances en el servicio de salud para la población, los porcentajes de cobertura pasaron de 83% a 90% según cifras oficiales. Para el mismo periodo, 2009 a 2011, con un avance menos significativo, la posibilidad de pensión aumento un punto porcentual, llegando a 30% de la población.
 

El empleo se encuentra desalineado por regiones. Cali y ciudades del Eje Cafetero, cuentan con una tasa de desempleo del doble del promedio nacional, probablemente por su dependencia con las remesas de familiares desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos y España y, fundamentalmente por falta de diversificación de la actividad económica, al contrario de ciudades como Bogotá y Bucaramanga, cuyo desempleo es menor al promedio.
 

Relacionado con el empleo y los ingresos de los hogares, el país debe  lograr avances efectivos en la reducción de la pobreza y la desigualdad.  Amerita especial atención debido a que Colombia se ha rezagado respecto de otros países, contrario a Chile y Brasil que muestran resultados positivos. Los avances en este campo son un complemento indispensable para el crecimiento, dada su incidencia sobre la ampliación de la demanda agregada y el mercado interno.
 

Precisamente, la combinación de ser Bogotá una ciudad – región sustentada en una economía de servicios, diversa, con sectores complementarios generadores masivos de empleo como la agroindustria y la construcción, hace que la región central del país, a pesar de sus problemas estructurales de movilidad, siga siendo ejemplo mundial de desarrollo y de inversión.
 

 Es evidente además que para ser competitivo tanto el país como nuestras regiones, deben combatir tres inconvenientes pavorosos, que se acentúan en las ciudades más pobres y donde menos avance social se evidencia: la corrupción, la carencia de infraestructura y la excesiva burocracia del gobierno.
La seguridad es otro elemento vital para hacer sostenible el crecimiento; la seguridad jurídica y la seguridad personal. Elementos que tienen relación con los efectivos avances sociales de las regiones y del país como un todo.

Las interpretaciones amañadas de las leyes y normas, hechas por entidades y funcionarios son un ejemplo de inestabilidad jurídica. El derecho adquirido, tiene que respetarse.
Ahora bien, los TLC, especialmente el suscrito con Estados Unidos, nuestro principal aliado en comercio exterior y gigante del mercado mundial, han de transformar ciertas áreas de la economía colombiana y del mercado laboral, tanto por sectores económicos como por regiones del país.
 

La Costa Caribe debe desarrollar la diversificación y seguir avanzando en la industria turística. El turismo ecológico y de familia, encuentra respuesta en Santa Marta, el Parque Tayrona y su privilegiado clima. La cosmopolita Barranquilla podrá ser parte de la nueva industria que demanda Estados Unidos y Canadá. La mágica e histórica Cartagena, además de su atractivo desarrollo inmobiliario, será puntal de esta región en la medida que combata la pobreza extrema.
Sin avance social, educación, empleo y competitividad regional, la sostenibilidad del milagro colombiano se puede desvanecer.