Analistas

Días de emoción

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En los últimos días, los colombianos hemos sentido y expresado de manera especial sentimientos fuertes de alegría, de pesar; en fin, de gran emoción. 

El Presidente Santos, con el proceso de paz, logró su reelección. Después de una campaña iniciada con poca emoción, terminó en medio de la euforia. Le queda el reto que el anhelo de paz no se convierta en una frustración más y logre la reconciliación; y que de forma paralela mantenga la senda del crecimiento económico. 

El apoyo ciudadano a este proceso con las guerrillas de las Farc y el avance de las conversaciones del gobierno con el ELN, contrastan con el rechazo total a que, especialmente estas últimas, sigan perpetrando acciones armadas contra la población civil y los bienes públicos.

Mientras concluyó la segunda vuelta de la elección presidencial, los colombianos  seguíamos con todo entusiasmo los buenos resultados de nuestra Selección en el mundial de fútbol de la Fifa. Este equipo de deportistas destacados, se ha convertido en símbolo emotivo de unión entre todos los compatriotas.

Estábamos agradecidos con Brasil, país sede, por su apoyo; pero, cuando su selección nos eliminó, con ayuda de un arbitraje permisivo en juego con faltas exageradas, las expresiones se tornaron diametralmente opuestas; luego, ante la abultada derrota de Brasil ante Alemania, hubo delirio colombiano y hasta satisfacción por la humillación deportiva de los anfitriones. 

Prueba de tantas emociones encontradas, son los mensajes de las redes sociales, que tuvieron manifestaciones exorbitantes. En este contexto, deseo compartir un aparte de la opinión de Ana Maria Trujillo, socióloga y profesora de la Universidad Nacional, que publicó en la revista digital, de capital cultural i.letrada, con simpatía y desparpajo, sin el rencor  de muchos otros. 

“…Siempre habrá un árbitro con sus decisiones, precisamente, arbitrarias, unas más descaradas que otras. Siempre habrá hinchas furibundos insultando al equipo contrario…”. Además desarrolla cinco reflexiones: “Ningún partido es igual y ningún equipo es uniforme en sus presentaciones; la historia pesa; la pasión del fútbol es agridulce; Kill the media; internet divino tesoro…”

Mientras se desarrollaba la fase inicial de la emocionante Copa Mundo de Fútbol, de manera poco entendible para la gran mayoría de los ciudadanos, volvió Gustavo Petro a la Alcaldía de Bogotá, lo que aún despierta más emociones encontradas y consolida la mayor crisis institucional y de seguridad jurídica de la capital. Además, el reciente asesinato en Bogotá de dos policías, en menos de 15 días, produce dolor y alarma por el deterioro de la seguridad.

A nivel nacional y en temas que generan menos emoción generalizada que los triunfos deportivos de los compatriotas, pero benefician a la gran mayoría de los hogares, es el reporte positivo de la economía en el primer semestre. Y aún más optimismo genera el estudio del Pnud, que señala que el crecimiento del PIB colombiano por encima de 4% que se viene dando, podría estar hasta en el doble, si no tuviéramos conflicto armado. 

Capítulo aparte me merece, por mi estrecha amistad, el pésame de los cartageneros con el fallecimiento de Héctor Hernández Ayazo, hombre de bien, ponderado y asertivo, que tenía coherencia admirable entre lo que pensaba, decía y actuaba. Se nos fue esta semana un gran profesional del derecho, profesor universitario y de la vida. Solidaridad a El Universal, diario que dirigió por más de una década, a sus discípulos, amigos y por supuesto a su familia. La Costa Caribe está de luto.

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