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Analistas 05/02/2021

Desigualdad en covid

Los confinamientos para controlar la pandemia en que nos encontramos, desnudaron la vulnerabilidad de la informalidad como medio de subsistencia y corroboraron el problema estructural colombiano de la desigualdad económica y social.

a informalidad es un fenómeno que tiene múltiples orígenes. En lo empresarial, se puede originar, entre otros aspectos, porque los costos de amoldarse a las reglas del país son mayores a los réditos; por la dificultad en trámites y cumplimiento de normas, algunas inocuas, para acceder y por sobre todo para mantenerse en la formalidad; por los costos excesivos y controles injustos contra empresas y comerciantes formales; y por falta de seguridad jurídica.

De forma complementaria, la economía informal tiene dos aristas. Una, la de un problema derivado de actividades que no aportan a la sociedad, que no pagan impuestos con los que pueda existir solidaridad y fuente de recursos para atender necesidades sociales y construir infraestructuras colectivas. La otra, que ha reseñado el economista peruano Hernando de Soto, galardonado con múltiples premios y reconocimientos internacionales, quien la explica como una respuesta a la incapacidad estatal para satisfacer las necesidades básicas de los pobres.

Ahora bien, la informalidad laboral nace de una necesidad económica, que se acrecienta por la desigualdad y la falta de educación. Como bien lo señala nuestro economista José Antonio Ocampo, la desigualdad económica y social en nuestro país es vergonzosa. De igual manera la pandemia la develó como uno de los principales desafíos, máxime que la pobreza creció en esta coyuntura covid, agudizando así la desigualdad durante la crisis.

Es conocido que la pandemia y las cuarentenas han incrementado el desempleo de forma descomunal, habiéndoles quitado también el trabajo a los informales. De ahí la desobediencia civil de estos últimos a quedarse en casa sin qué comer. La informalidad laboral colombiana ronda en 50% de la mano de obra según registros del Dane. Los excesivos costos y cargas asociadas a la contratación laboral son barreras para el empleo formal con seguridad social. Se evidencia entonces la necesidad de una reforma laboral que facilite el emprendimiento y el empleo.

De igual manera, la pandemia denotó que la carencia de vivienda que supla la necesidad de sitio para trabajar y para estudiar de miembros del hogar, acrecentada en muchos casos con ausencia de tecnología digital, aporreó el posible trabajo remoto y por sobre todo la calidad de la educación para los más vulnerables. El confinamiento ha disminuido el acceso a buena educación de niños y jóvenes, siendo el principal instrumento para combatir la desigualdad y la informalidad. La educación es el camino para el progreso y el bienestar de las personas y de la sociedad como un todo.

En suma, el covid puso en evidencia grandes vulnerabilidades de nuestro sistema social y económico, habiendo resaltado la informalidad y acrecentado la desigualdad. Se necesita que el plan de vacunación se ejecute tal como está planeado, de manera efectiva e inmediata; y que se tomen medidas para combatir el problema estructural de la desigualdad, ya que el índice Gini de nuestro país es uno de los peores comparado con los demás países de la región.