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Bogotá y su próximo Alcalde

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Al terminar su período de gobierno un determinado alcalde, la gente lo recuerda generalmente por la manera cómo gestionó sus promesas, por las embarradas que cometió o por las grandes ejecutorias que impactaron su ciudad, en lo social, cultural, urbanístico, medio ambiente y sobre todo en calidad de vida. En Bogotá, a Petro lo recordarán los empresarios por la inestabilidad generada por muchas de sus decisiones con la consecuente frenada de la inversión y pérdida de competitividad; y en general, los ciudadanos por la ausencia de un criterio gerencial.

En planeación urbana, Petro será rememorado por la improvisación con que lideró muchas de sus actuaciones, llegando incluso a proponer temas inviables como la construcción de apartamentos sociales en la categoría de VIP en lotes del Distrito donde funcionan parqueaderos públicos ubicados en zonas comerciales de barrios de estratos altos y además, sin ninguna coherencia.

En lo jurídico, amén de su destitución y reintegro, el actual Alcalde será mencionado en la historia por la proliferación de demandas a varias de sus decisiones y su habilidad para revivirlas con más decretos. Tal es el caso de lo ocurrido con el Decreto 562 de 2014 en el que se plantea la ampliación de las zonas admisibles de renovación urbana y altas densificaciones y mediante el cual revive parte de su fallido POT. Ello sin desconocer que esa norma genera grandes valorizaciones a dueños de tierra y es inexorable fuente de trabajo.

En ciertas zonas puede ser una buena idea la densificación, especialmente en la parte de Bogotá de edificaciones obsoletas, siendo positivo el redesarrollo para construir ciudad y no la reactivación como política pública, predio a predio. Para lograr el redesarrollo, es necesaria una renovación urbana planificada, con ejecución de la mejora de infraestructura en transporte, servicios públicos, crecimiento y sostenibilidad de parques y espacio público. Invito a los lectores a ver el video que expertos urbanos realizaron, que complementa este planteamiento (http://youtu.be/9jhgp4TOgWU).

Lo acontecido en la presente administración debe servirnos a los capitalinos para reflexionar en la escogencia del próximo mandatario, máxime cuando los candidatos ya presentaron gran parte de sus “Planes de Gobierno”. Existen interesantes alternativas: Peñalosa, quien ha demostrado ser un gran ejecutor de lo público, plantea que no tiene sentido pensar en aumentar la densidad sin mejorar la calidad de vida; Pardo, con visión seria y planificación de largo plazo, propone densificar en predios colindantes a las avenidas, conservando el carácter de los barrios residenciales; Santos, es un buen ciudadano y López, es una líder preparada para servir.

Por mi parte y dada la coyuntura actual,  mi voto se decidirá entre Peñalosa y Pardo, dependiendo de lo que marquen las encuestas de opinión y con el claro propósito de contribuir al cambio de las políticas de las últimas administraciones y su inadecuada forma de gobernar.

Adicionalmente, es necesario tener en cuenta a la hora de elegir, que el alcalde entrante debe tener una buena relación con el Gobierno Nacional, con los empresarios, con los gremios, con la banca y con el Concejo Distrital, entre otros, a fin de que logre en el corto plazo el respaldo necesario para impulsar su Plan de Desarrollo y de esta forma hacer sentir que la ciudad comienza a tener el progreso que reclaman sus habitantes.
 

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