Analistas

Alineación de las metas municipales de vivienda

La construcción de edificaciones desde comienzos de la década pasada viene creciendo de manera sostenida. El año de mayor producción formal fue 2007 con 163 mil viviendas. No obstante, ante la formación de hogares, de 200 a 275 mil por año, los niveles de construcción de nuevas unidades no han permitido reducir el déficit habitacional.Por ello, el mercado de la vivienda en Colombia es demandado, es decir, la oferta es menor que la demanda. El déficit en cantidad de viviendas supera 1,5 millones, de las cuales una tercera parte se encuentra en la ciudad – región de Bogotá. En esta cifra no esta sumado el déficit cualitativo, que corresponde a las viviendas informales y de insuficiente calidad, para que sean consideradas “dignas” conforme al mandato de la Constitución.Las metas de construcción, con énfasis en vivienda social, tanto del gobierno nacional como de los nuevos gobiernos locales y, la situación del mercado, apuntalan que el crecimiento de la producción de viviendas se va a mantener por largo plazo. El alcalde de Bogotá Gustavo Petro prometió la construcción de 100 mil viviendas durante su mandato, 72 mil de ellas del tipo denominado Vivienda de Interés Prioritario. Aníbal Gaviria estableció para Medellín una meta igual, que es histórica. Las metas para Cali de 60 mil y de Bucaramanga con su área metropolitana de 20 mil viviendas para el cuatrenio, igualmente son ambiciosas.La Ley del Plan Nacional de Desarrollo, 2010 – 2014 establece una meta creciente, iniciando con 3.3 viviendas por cada mil habitantes, hasta llegar al 2014 con 6,4 viviendas por cada mil habitantes; así se soporta la meta nacional del millón de viviendas. De esta manera, Bogotá debería construir en el cuatrenio cerca de 200 mil viviendas. Una de las principales talanqueras en tan necesario suceso, es que para producir un millón de nuevas viviendas en 4 años, se requiere habilitar cerca de 10 mil hectáreas, de a 100 viviendas por hectárea, lo que incluye el área para espacio publico y la inversión en la infraestructura urbana.Existen otras desalineaciones por corregir para seguir creciendo, como son: la financiación, ya que el crédito hipotecario aumenta a la mitad de la rata de crecimiento de las nuevas edificaciones; el mercado de capitales como fuente complementaria de recursos que se encuentra prácticamente inexplotado. Complementariamente, los subsidios para la demanda de los hogares con mas bajos recursos son insuficientes; y, el problema de la tramitomanía, aunada a la demora en la respuesta de las autoridades locales en consultas y trámites de licencias, son dificultades a solucionar por los Alcaldes para que sus metas sean viables. Pero definitivamente, la habilitación de suelo, es sin lugar a dudas la actividad más importante para el cumplimiento de tan grande producción. Como lo hemos señalado desde esta columna, la escasez del suelo ha estado signada por la falta de mecanismos para controlar sus precios, para aplicar las herramientas para la renovación urbana y para la integración predial tendiente a producir suelo en la ciudad construida mediante el redesarrollo.Por ello, el gran reto de planeación y de ejecución para los mandatarios locales es alinear sus metas de producción de vivienda con la habilitación de suelo y complementariamente la inversión en servicios urbanos, en infraestructura, en redes y en espacio publico útil. La vivienda y la calidad de vida de los gobernados, ha de ser un importante indicador de la gestión de los mandatarios locales.