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Parafiscalidad y Tributación, ¿cuál es el balance en recaudo?

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En las últimas semanas el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (Mhcp) y la Dian han venido divulgado cifras de recaudo tributario que han sido difíciles de interpretar.  Esto debido al impacto que ha tenido, en 2013 y 2014, la Ley 1607 de 2012 en materia de sustitución de pagos parafiscales (que antes no constituían recaudo) por pagos tributarios bajo la modalidad del Cree (a tasas de 9% sobre las utilidades y con una mayor cobertura de ellas).   

Por esta razón es importante realizar una taxonomía tributaria de lo que ha venido ocurriendo, máxime tras los oscuros debates electorales, que han terminado por ocultarnos la alta probabilidad de una reforma tributaria.  Dicha reforma tendrá que entrar a repetir o sustituir recaudos por 1,2% del PIB correspondientes al 4×1,000 y al impo-patrimonio; pero, además, deberá allegar al menos 1% del PIB de nuevos recaudos para encarar las mayores presiones de gastos en seguridad social e infraestructura y así honrar la conocida “regla fiscal”.

Las cifras de enero-abril de 2014 nos indican que el recaudo bruto se habría expandido a tasas de 12,8% anual, alcanzando $40 billones (5,3% del PIB).  Allí han tenido buen comportamiento los recaudos provenientes de: i) el IVA (+27% anual), gracias al mejor dinamismo del comercio y la industria, además de las encomiables tareas de fiscalización que viene adelantando la Dian; y ii) los recaudos del Cree, aportando nuevos recursos por $5,4 billones (0,8% del PIB), cifra no comparable con las de 2013, pues su implementación tan solo ocurrió a partir de mayo de 2013.

Este buen comportamiento del recaudo en los inicios del año luce consistente con alcanzar la meta de $112 billones en 2014 (14,7% del PIB) frente a los $101 billones de 2013 (14,3% del PIB).  Sin embargo, es importante aclarar que ese adicional esperado de cerca de $11 billones (1,4% del PIB) en realidad no constituyen ganancias netas en materia de recaudo, pues esos recursos han venido a sustituir cerca de 13,5 puntos porcentuales (pps) de parafiscalidad laboral (5 pps de Icbf-Sena y 8,5 pps de salud), señalando que esos recursos tienen destinación específica hacia esas fuentes de gasto.

Gran parte de las ganancias tributarias esperadas por el gobierno, durante 2014, estarían proviniendo precisamente de dicho Cree (cerca de +1,3 puntos del PIB), pero ya hemos explicado cómo esos recursos no constituyen mayor presión tributaria neta y, por lo tanto, ellos no abren ningún “espacio fiscal”.   Los recaudos del Cree estarían llegando a cerca 1,2% del PIB en 2014 (vs. 0,4% del PIB obtenido en 2013), gracias a haber añadido el componente de la salud (8,5 pps).  Con base en el Presupuesto de 2014, resulta posible “repartir” estas rentas de destinación específica a lo largo de 2014, hasta alcanzar 0,2% del PIB para Icbf, 0,1% para el Sena, 0,7% para salud y 0,2% para educación superior (por cuenta de la sobre-tasa de 1% en cobro del Cree).

Esto implica que, al netear el recaudo total de las transferencias presupuestales que se derivan del Cree, la presión tributaria en realidad se estaría estancando en niveles de 13,5% del PIB durante 2013-2014.  Así las cosas, el recaudo neto del Cree se espera que crezca cerca de 8% anual durante este año, equivalente a un 5% real, más o menos en línea con la expansión esperada del PIB-real en 2014 (4,6%).  Esto no debe sorprendernos, pues el objetivo de la Ley 1607 de 2012 no era elevar la presión tributaria (lo cual constituyó un grave error en materia fiscal).  Ahora bien, lo que sí resulta muy confuso es que la Administración Santos ahora quiera dar la sensación pública de que la presión tributaria sí se está logrando elevar hacia 14,3%-14,7% del PIB, incluyendo allí recursos que en realidad contiene las destinaciones específicas de gasto antes señaladas. 

Lo correcto sería aclarar bien esta taxonomía tributaria y explicar que el logro de dicha Ley 1607 está es en las ganancias en formalización laboral y no en el recaudo.  En efecto, Anif ha venido destacando como positivo el hecho de que la relación Contribuciones Pila/PEA se haya venido perfilando hacia 35%, después de haber permanecido estancada en cerca de 33% por décadas.  Todavía son ganancias algo marginales, pero van claramente en la dirección correcta.  Sin lugar a dudas, Colombia deberá trabajar con mayor ahínco en reducir ese nivel de cargas laborales no salariales (actualmente en 46%) para poder ganar en competitividad global y así aprovechar los TLC, que hasta el momento no arrojan balances positivos. 

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