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Evolución del financiamiento pyme en Colombia

Tradicionalmente se ha hablado de los bajos niveles de profundidad financiera del país. En particular, la relación cartera/PIB registró un 37% en 2011, mientras que en países como Chile este indicador supera el 70%. En cuanto a inclusión financiera, al tercer trimestre de 2011, sólo el 63,1% de la población adulta en Colombia tenía al menos un producto financiero. Dicho indicador en economías desarrolladas llega al 93%. En ese mismo período, el número de empresas con al menos un producto financiero ascendió a 504.000 (creciendo sólo al 6,2% frente al mismo período de 2010), de las cuales 148.000 contaban con un crédito comercial y 8.000 con un microcrédito.

Sobre los bajos niveles de bancarización en Colombia han jugado un papel importante el cobro del impuesto a las transacciones financieras (vigente hasta el 2018 por cuenta de la Ley 1430 de 2010), el impuesto patrimonial (afectando la tenencia de activos financieros), el control sobre las tasas de interés (incluyendo la tasa usura) y ahora el control a las tarifas de los servicios financieros (Decreto 4809 de diciembre del 2011). Estos elementos inciden negativamente en la bancarización y terminan por generar una retracción bancaria (ver Comentario Económico del Día 31 de enero de 2012).

En este contexto resulta útil analizar qué ocurre en el segmento pyme. En materia de acceso al crédito bancario, los resultados de la Gran Encuesta Pyme (GEP) indican que, en el primer semestre de 2011, el 46% de las pyme en el sector industrial solicitaron crédito al sistema financiero, el 45% en el sector de servicios y el 43% en el comercial, ver gráfico 1. Al mismo tiempo, las tasas de aprobación de dichos créditos se mantuvieron por encima del 93%. Estos resultados van en línea con el crecimiento de la cartera comercial y de consumo, que fue del 14.8% y 20.6% real anual en 2011, respectivamente.

Cabe destacar que las tasas de interés de los créditos a las pyme mantienen una tendencia a la baja. Sólo el 5% de los créditos otorgados en el sector comercio se aprobó a tasas superiores a DTF+8 puntos, el 7% en industria y el 11% en servicios. El rango de aprobación más común sigue siendo hasta DTF+4 puntos.

La GEP revela que entre el 50% y el 55% de los empresarios no solicitó crédito bancario. Ahora bien, no está claro si ello ocurre de forma voluntaria o si existe "racionamiento crediticio" para las Pymes más pequeñas. Un estudio reciente (Álvarez et. al., 2010) encuentra evidencia de racionamiento de crédito para empresas pequeñas en el país. Dicho estudio muestra que la financiación a través de recursos internos creció de manera acelerada durante 1996-2008, lo cual es tomado como evidencia de restricción al financiamiento. Las empresas de menor tamaño, a diferencia de las grandes, financian más su actividad con recursos propios y con proveedores que con crédito financiero. Sin embargo, esto podría ser una decisión autónoma de las pequeñas firmas y no necesariamente evidencia de "restricción crediticia". Algo similar ocurre en el resto de América Latina. Según la CAF (2011), sólo entre el 13% y 19% de las empresas pequeñas de la región usan crédito bancario para financiarse.

Estas empresas financian el 65% de su inversión y capital de trabajo con recursos propios.

La propia GEP revela que, según los empresarios pyme colombianos, la principal razón para no solicitar crédito es que no lo necesitan (entre el 69% y el 73% del total), ver gráfico 2. En la misma línea, cifras de la Enterprise Survey 2010 muestran que en ese año el 65,2% de las pequeñas empresas y el 53% de las medianas no solicitaron crédito. De hecho, entre el 64,2% y el 67,6% manifestaron que no lo hicieron porque no lo necesitaban (ver Comentario Económico del Día 10 de octubre de 2011). Así, estas cifras también dan a entender que las empresas pyme terminan financiando su actividad principalmente con recursos propios o a través de otras fuentes con menores requisitos-trámites (como los proveedores), disminuyendo su demanda y necesidad por crédito bancario de más difícil consecución.

En síntesis, pese a la expansión del crédito comercial en los últimos años, Colombia aún presenta niveles bajos de profundización financiera y bancarización. Como vimos, se requiere profundizar sobre las razones por las cuales sólo cerca de un 50% de las pyme en Colombia solicitan crédito. Según la GEP ello es así por "voluntad" y no necesariamente por "restricción crediticia", lo cual bien puede sustentarse en la importante holgura que se ha abierto respecto de la tasa de usura durante 2010-2012.