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La posible entrada de Jeff Bezos al accionariado del Liverpool no es solamente una noticia deportiva. Es, sobre todo, una noticia financiera que confirma hacia dónde se está moviendo el negocio del fútbol mundial.
Un consorcio denominado 1892 Holdings acordó adquirir cerca de 38% del Liverpool a Fenway Sports Group (FSG), en una operación que situaría la valoración del club por encima de los US$7.000 millones.
La cifra adquiere otra dimensión cuando se recuerda que FSG compró Liverpool en 2010 por aproximadamente £300 millones.
En poco más de 15 años, Liverpool pasó de ser un histórico club inglés con importantes dificultades financieras a convertirse en uno de los activos deportivos más valiosos del mundo.
Y allí está el verdadero negocio.
El fútbol como activo de inversión
Durante muchos años, comprar un equipo de fútbol estuvo asociado a empresarios multimillonarios dispuestos a asumir pérdidas a cambio de prestigio, exposición o éxito deportivo.
Hoy aparecen fondos de inversión, private equity, family offices, empresarios tecnológicos y deportistas de élite buscando participaciones en clubes.
Liverpool es un excelente ejemplo.
Jeff Bezos sería el nombre más llamativo dentro de esta nueva operación, pero antes ya había llegado otro inversionista global: LeBron James.
El jugador de la NBA adquirió originalmente alrededor de 2% del Liverpool en 2011. Posteriormente transformó esa inversión en una participación dentro de FSG, convirtiéndose en socio del grupo propietario del club.
LeBron entendió temprano algo que ahora está atrayendo a grandes capitales: un club de fútbol puede aumentar considerablemente de valor incluso cuando sus utilidades anuales no parecen justificar inicialmente esas valoraciones.
¿Dónde está entonces el dinero?
Liverpool ya no puede analizarse únicamente por lo que recauda cada fin de semana en Anfield. El negocio está en televisión, Champions League, patrocinios internacionales, merchandising, hospitality, giras, contenido digital, licencias y explotación comercial de una audiencia global.
Los ingresos del club han pasado de alrededor de £184 millones en 2010-11 a cerca de £750 millones en 2025-26. Ese crecimiento explica parte de la valorización, pero también muestra cuánto potencial todavía existe.
El gran desafío económico de los clubes modernos consiste en convertir millones de seguidores internacionales en clientes directos de la marca.
Un aficionado del Liverpool en Colombia, Estados Unidos, India o Japón probablemente nunca asistirá a Anfield. Sin embargo, puede comprar una camiseta, pagar una experiencia digital, consumir contenido, participar en una academia, adquirir productos oficiales o generar valor para patrocinadores globales.
Ahí está una parte importante del crecimiento futuro.
Más capital para seguir creciendo
La llegada de inversionistas como Bezos tampoco debe entenderse simplemente como un cambio de nombres dentro de una estructura accionaria. El nuevo capital puede acelerar la expansión del negocio empezando por infraestructura, tecnología, plataformas digitales, internacionalización de la marca, academias, nuevos mercados, experiencias para aficionados y desarrollo comercial, que requieren inversiones importantes.
Y el fútbol necesita cada vez más dinero para mantenerse competitivo.
Los clubes están descubriendo que invertir solamente en jugadores ya no es suficiente. También necesitan invertir en aquello que produce ingresos cuando no hay partido. El objetivo es transformar al club en una empresa que facture durante 365 días. Y si tiene activos como el naming right de los estadios, aún asegura más dinero durante todo el año calendario, convirtiendo su lugar de trabajo en un modelo de negocio.
FSG representa precisamente esa transformación.
Compró Liverpool por aproximadamente £300 millones, aumentó sus ingresos, amplió Anfield, fortaleció la estructura comercial, consiguió éxitos deportivos y convirtió al club en un activo valorado hoy en miles de millones de dólares.
Ahora puede vender una participación minoritaria, recuperar una cantidad extraordinaria de capital y, al mismo tiempo, continuar participando del crecimiento futuro del club. Es una lógica mucho más cercana al mundo del private equity que al modelo tradicional del propietario de fútbol.
Los fondos de inversión están descubriendo el fútbol
Liverpool es apenas una fotografía de una tendencia mucho mayor.
Los grandes inversionistas están entendiendo que existen pocos activos capaces de combinar una marca centenaria, millones de consumidores, derechos audiovisuales, contenido, entretenimiento y una audiencia verdaderamente global.
Por eso Bezos, LeBron James, fondos de inversión y grandes patrimonios están entrando al deporte.
La próxima batalla económica del fútbol probablemente no será solamente quién tiene los mejores jugadores.
Será quién tenga más capital, mejores estructuras de inversión y mayor capacidad para transformar millones de aficionados en un negocio global rentable.
Y en esa carrera, Liverpool acaba de dar otro paso.
Por esto y mucho más, esperamos que un gobierno que llega con las banderas de defender las libertades económicas derogue próximamente este legado del nefasto “nacionalismo financiero"
Los empresarios de película invierten el tiempo de sus juntas directivas en ver cómo bajarles el sueldo a sus empleados, cómo engañar a los otros accionistas, manipular a los clientes; en fin, todo un conjunto de actividades inmorales, ilegales o las dos simultáneamente