Analistas 16/09/2020

Avances en inclusión financiera

Durante los últimos años el país ha logrado importantes logros en términos de inclusión financiera (IF). A cierre de 2019, alrededor de 29,4 millones de adultos colombianos contaban con algún producto financiero, lo que representaba un nivel de bancarización de 82,5%. Este indicador da cuenta de más de 12 millones de personas que ingresaron al sistema financiero en la última década, teniendo en cuenta que 10 años atrás el nivel de inclusión apenas bordeaba 57,3%.

Sin embargo, aún son numerosos los retos en diferentes aspectos relacionados a la bancarización, principalmente los asociados a las brechas existentes en el acceso entre (i) regiones, con un bajo nivel de acceso en las zonas rurales y costeras, frente a 91% del centro-oriente del país; (ii) grupos etarios, donde los más jóvenes continúan siendo los menos incluidos; y (iii) géneros, con una brecha de 5,3 puntos porcentuales en el acceso de las mujeres frente al de los hombres.

El uso de los productos financieros, por su parte, se constituye como otro aspecto adicional en el que aún existe un gran potencial de mejora. Todos estos elementos demuestran la importancia de superar estas brechas dados los efectos que tiene la IF sobre el bienestar y el desarrollo.

Y es que, en efecto, la reciente investigación de la Alianza Economía Formal e Inclusiva -EFI- de la Universidad del Rosario, desarrollada en conjunto con Asobancaria, demostró que el acceso a productos financieros tiene una incidencia positiva sobre los ingresos de los hogares colombianos y que dicho efecto es mayor para aquellos hogares con menores ingresos, lo que sugiere que también ayuda a reducir la pobreza y la desigualdad.

Puntualmente, por medio de la construcción de un indicador de inclusión financiera adaptado para el contexto colombiano sobre el comportamiento de los consumidores financieros se encontró que, para los hogares en los percentiles más bajos según ingresos, un aumento del 1% en el indicador de inclusión financiera está asociado con un incremento de 1,35% en sus ingresos, mientras que, para los percentiles más altos, el efecto en los ingresos es de cerca de 0,92%.

De manera análoga, un gran número de estudios presentan hallazgos similares, concluyendo que la inclusión financiera, o aproximaciones de ella, contribuyen a la mejora de indicadores asociados a la calidad de vida, seguridad alimentaria, inversiones personales y bienestar económico, mientras que, a nivel agregado, contribuye al empleo formal y a una mayor profundización financiera.

De esta manera, en un contexto de crisis como el actual, en el que la mayoría de los indicadores se han visto afectados, el rol de la inclusión financiera ha tomado aún mayor relevancia en su accionar articulado con las medidas que han adoptado las autoridades para contener los efectos de la pandemia y el confinamiento.

Es de celebrar, en este contexto, los avances que se han materializado a lo largo de la actual crisis, ya que por medio de Ingreso Solidario y otros paquetes sociales, más de 1,5 millones de personas se han bancarizado durante los últimos meses, generando con ello un aumento en la inclusión financiera, alcanzado hoy un estimado de 85,6%. Este hecho ha permitido cumplir, de manera anticipada, la meta de 85% definida en el PND de cara a 2022.

Con esto en mente, resulta necesario continuar adelantando esfuerzos en este frente, una tarea que sigue demandando una importante coordinación entre el sector público y privado. Hoy como país tenemos la meta de consolidar estos desarrollos y acelerar el tránsito hacia una mayor inclusión financiera.