MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Esta semana, con las encuestas, especialmente la de Invamer y la de Gad 3, recibí muchos comentarios de lectores que estaban impresionados por el crecimiento de Iván Cepeda, el hasta ahora líder candidato del presidente Gustavo Petro.
No entendían cómo era posible que Petro estuviese tan fuerte en las encuestas y que la derecha no logre llegarle a Iván Cepeda, que parece hoy el candidato ungido de la izquierda, a la espera de la consulta del 08 de marzo, en donde mi teoría es que Roy Barreras podría dar una sorpresa importante.
¿Por qué Petro está tan fuerte entonces y cuáles son las deficiencias de la derecha?
Aquí va mi análisis. Lo primero es que desde muy temprano en su Gobierno el presidente logró consolidar un discurso contra la prensa que lo hizo inmune a cuestionamientos justos y escándalos que debían tener todas las respuestas y fueron respondidos con ataques y desprestigio al periodismo, típico de gobernantes populistas. Tal como lo hace Donald Trump con la prensa norteamericana.
El famoso “you’re a terrible journalist, what you do is all fake news” de Trump en la Casa Blanca, como respuesta a periodistas que le hacían preguntas incómodas, se convirtió en una herramienta recurrente del presidente. Eso no excusa los errores que cometimos los medios en el cubrimiento al presidente. En muchos casos, el cubrimiento per se se dejó superar por la ideología en un conflicto de narrativas que le hizo bien a Petro.
Y eso con el búmeran absurdo de que quienes hicimos investigaciones contra el poder del presidente fuimos tildados de uribistas por sus furiosos seguidores. Cuando pedimos sensatez frente a decisiones del mandatario y respeto a la figura presidencial, nos dijeron “petristas enclosetados”.
Es un precio justo por hacer periodismo con rigor. Esto es importante porque, pese a que hubo constantes escándalos de corrupción como el de Nicolás Petro, hijo del presidente, y el de la Ungerd, el jefe de Estado logró conseguir un escudo blindado antiescándalos con el argumento de que todo, sin importar qué, era, en su narrativa, una persecución injusta, clasista y absurda de una prensa que estaba interesada en darle un “golpe blando” o incluso un golpe de Estado.
También estuvo el medio estatal. Quizás la víctima más grande del Gobierno Petro es el propio Rtvc. Un medio con historia que quedó subyugado al ego y los excesos de su gerente para hacer campaña política de frente. Ya no un medio de comunicación, sino un pensado instrumento de propaganda.
Y luego aquí va lo clave que la oposición no ha logrado entender. Petro elevó el salario de los soldados rasos y les dio dignidad; cumplió con los pagos de los médicos residentes de especializaciones, quizás los profesionales más injustamente tratados del país; desarrolló una reforma laboral que entrega hoy horas extra a partir de las 7 de la noche y dominicales y festivos con recargos del 100%, además de garantías más serias a los aprendices del Sena.
Petro logró adelantar con velocidad la Reforma Rural Integral del Acuerdo de Paz con las Farc y entregó tierras a campesinos que no tenían propiedad. El Gobierno promovió una reforma pensional, aún en discusión en la Corte Suprema, que promete alrededor de 230.000 pesos al mes a adultos mayores que tienen que trabajar en las calles al sol porque no tienen pensión.
Subió el salario mínimo al 23,7% bajo el argumento del salario vital y ha empezado a bajar el precio de la gasolina luego de cubrir el déficit del fondo de desestabilización. Y todo esto, ayudado enormemente por la coyuntura, sin que la economía haya colapsado. Lejos de eso.
Aún con todas las discusiones técnicas en cada una de estas apuestas de política pública, el presidente tiene hechos y discurso. Y la oposición solo se ha dedicado a atacarlo en lo personal y a denunciar excesos, que son ciertos, pero que no alcanzan a competirle en la narrativa. Esto es tan así que los candidatos, todos, dijeron que debía mantenerse el aumento del 23% al salario. Nunca antes visto.
En comunicación, Petro es el jefe. Mientras tanto, los competidores insisten en que hay que destripar a la izquierda y lo único que dicen es que Petro es un guerrillero. Una historia de los noventa. Lo más cuestionable al presidente es su apuesta de salud y de eso hasta ahora empiezan a hablar con organización. Pues ahí va Cepeda y nadie lo entiende. No es Cepeda. Es Petro y aquí está la explicación. Cantando el himno nacional en camerinos antes de discursos no se le gana a lo anterior. De hecho, es la forma más expedita a la derrota.
La tozudez del gobierno nacional no extraña. Confirma una cruzada ideológica que aprovechó el momento electoral para exacerbar el populismo
En mercados donde la incertidumbre dejó de ser coyuntural para convertirse en permanente, también cambia el estándar con el que juzgamos. No toda decisión está llamada a ser brillante; algunas están llamadas a ser responsables
Tildan de fascista al libre mercado precisamente para ocultar que su proyecto político es, en esencia, la aplicación rigurosa del fascismo económico