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Todas las aerolíneas del mundo están en riesgo. Es una realidad teniendo en cuenta que estamos viviendo la crisis más profunda de la historia de la aviación. El virus continúa propagándose rápidamente a nivel global y en la medida que los gobiernos toman acciones para contenerlo, las ciudades y los países se van paralizando y, al mismo ritmo, la demanda de viajes empresariales y de turismo se contrae vertiginosamente.
Sin duda, esta contingencia sanitaria afectará la economía global y el empleo. Ya algunos hablan de recesión en 2020 y uno de los mayores damnificados será el ecosistema de viajes y transporte aéreo. La profundidad de su caída dependerá del tiempo que se tome para controlar la pandemia.
La industria aeronáutica es un actor importante en la sociedad; solo en Colombia genera alrededor de 600.000 empleos, entre directos e indirectos, y es un medio de transporte fundamental para conectar este país con sus complejas condiciones geográficas y limitados modos de transporte en medio de infraestructura insuficiente. También es clave como motor de la economía conectando trabajadores de todos los sectores y fundamental para las exportaciones de flores, donde Latam Airlines movilizó 20% en la pasada temporada de San Valentín.
Como muchos analistas lo pronostican, la industria entrará en un periodo de hibernación y luego se espera que la demanda se recupere paulatinamente, llegando a 60-70% al final de 2020, y un año más para recobrar el número de sillas que se venía ofreciendo antes de iniciar la pandemia.
Esta situación nos pone a trabajar aguas adentro a todos los actores y operadores de la industria para llegar a acuerdos con empleados, proveedores y prestamistas con el fin de sobreaguar el periodo de la crisis y su recuperación. Tendremos que reenfocar nuestros procesos y prácticamente refundar este negocio, pero solos no lo lograremos.
Por eso, la ayuda gubernamental será crítica para recibir lo que más necesitamos: liquidez. Ya vimos que en EE.UU. se aprobó un plan de rescate de US$52.000 millones para la industria que será fundamental para mantenerla viva. Otros países han seguido esa misma línea. En Colombia ya se han generado algunos alivios para el sector que serán valiosos en el corto plazo, pero ahora se necesita una mirada más amplia orientada a la fase de reactivación que requerirá un paquete de recursos relevantes para superar esta crisis. Esta medida garantizaría la sana competencia en el transporte aéreo colombiano, donde Latam Airlines, como segundo operador, representa el 23% de participación en vuelos nacionales.
No obstante, entendemos que la prioridad de hoy es enfrentar la emergencia sanitaria y desde Latam Airlines no queremos ser espectadores. Por eso hemos puesto a disposición del Gobierno Nacional nuestros aviones para que de manera coordinada sean usados para vuelos humanitarios transportando personal médico, insumos hospitalarios y/o órganos dentro de nuestro país.
Ahora mismo queremos ayudar a encontrar soluciones para superar esta situación. También mantendremos nuestra operación carguera activa para garantizar que no se rompa la cadena de abastecimiento y exportación del país. Compartimos esta gran responsabilidad junto a otros operadores aéreos y terrestres y nos enfocaremos en cuidar a nuestros empleados para cumplir este propósito.
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