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Sostenibilidad con coherencia corporativa

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Uno de los retos de la sociedad es ser sostenibles. De ello se ha escrito y hablado mucho pero todos coincidimos en que es imperativo pasar de manera urgente a la acción. Este año se cumple el plazo para alcanzar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio; recientemente el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si hace un llamado para buscar un desarrollo sostenible e integral; y, como dijo Ban Ki-moon, “El tiempo apremia…para actuar de manera responsable y contundente por el bien común.”

La necesidad está latente y en este sentido el pasado 16 de julio Andesco  (Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones) convocó al seminario “La sostenibilidad como estrategia empresarial”, espacio en el que presenté una propuesta de cómo movilizar y generar conciencia con los grupos de interés de las organizaciones, y sobre la cual  hoy quiero compartir cuatro aspectos expuestos.

El primero es tener presente que la base de la sostenibilidad son los Derechos Humanos. Las personas que gestionan la sostenibilidad deben conocerlos porque ahí se encuentra el sustento de la búsqueda del derecho a la vida, al bienestar, a la salud y también los deberes de vivir en comunidad y proteger el bien común.

El segundo aspecto es una invitación a evolucionar de RSE a ESR – De responsabilidad social empresarial a Empresas socialmente responsables -. La diferencia radica en que la primera se entendió como el desarrollo de programas, proyectos y filantropía corporativa , que ya no es suficiente. Las empresas socialmente responsables buscan evolucionar sus procesos y su cadena de valor para lograr un involucramiento integral al minimizar de manera categórica su impacto negativo en lo social, ambiental y económico. 

Lo tercero es comprender qué implica la sostenibilidad. Se tiene claro que para alcanzar la sostenibilidad se deben gestionar tres componentes: lo social, lo económico y lo ambiental; pero se ha olvidado que esto se gestiona para lograr la equidad, una sociedad viable y entornos vivibles.

Y el cuarto es un aspecto que considero relevante. Si la meta es movilizar para alcanzar acciones sostenibles, la propuesta es gestionar de manera integral 3C: coherencia corporativa entre lo que se dice -comunicación- y lo que se hace -cultura-. La comunicación nos posibilita generar conciencia al explicar no solo qué es sostenibilidad sino para qué se invita a la acción; porque al explicar el para qué, se encuentra un sentido al cambio de hábitos y esto se logra pasando de mensajes fragmentados a narrativas corporativas que presenten una historia y propongan argumentos para construir un significado de lo que se busca en conjunto.

La cultura organizacional es fundamental porque buscamos cambios de comportamientos y en su gestión podemos proporcionar los cómo, es decir, los hábitos esperados para lograr la sostenibilidad. Esto se puede alcanzar enseñando, entrenando y realizando un trabajo colaborativo basado en el aporte de todos. 

En la forma y visión de cómo se gestiona la cultura organizacional hay mucho trabajo por adelantar, empezando por la revisión de los valores y principios corporativos. Realizando un sondeo de los valores corporativos de varias organizaciones de diferentes sectores, encuentro con preocupación que en casi ninguna empresa tienen como valor la trascendencia, y para ser sostenibles debemos creer en dejar huella, tomar decisiones considerando las consecuencias de nuestros actos y pensando siempre en las generaciones futuras. 
 

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