Analistas

Projimidad trascendente

GUARDAR

Sandra I. Fuentes Martínez

Cada año que transcurre se hacen más evidentes los retos que tiene la humanidad para garantizar su supervivencia y por ello se exigen cambios y soluciones urgentes. La educación es una de las soluciones, ya que como decía Paulo Freire: “La educación no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.

La educación genera cambios en las personas que deben dinamizar y dar respuestas urgentes a los retos de la humanidad. Por ello, el primer reto es que tanto los docentes como los estudiantes le encuentren sentido y significado al conocimiento que descubren, comparten y construyen, para aplicarlo en acciones con el objetivo de estructurar respuestas que impriman una fuerza transformadora al mundo actual.

Encontrarle sentido y significado a lo que se hace y el para qué se hace determina el impulso y el talante para avanzar con pasión y determinación. Un significado y sentido que puede impulsar cambios es promover una educación con projimidad trascendente.

Unir estos dos elementos pueden marcar la diferencia en los efectos que debe buscar la educación. La projimidad es el interés legítimo por los demás que activa la empatía, el trabajar unidos y la solidaridad. La primera projimidad a trabajar es la relación entre docente y estudiante; para lo cual Freire propone que educador y educandos se educan entre sí en un diálogo permanente que da como resultado un proceso educativo; donde se elimina la pasividad del educando y se le incita a la búsqueda de la transformación de la realidad.

Adicionalmente, también implica migrar de formas de educación competitivas a colaborativas, para propiciar entornos de convivencia pacífica. En este aspecto Maria Montessori enfatizaba; “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”.

La projimidad despierta la conciencia de trascender por el bien común. La trascendencia es ir más allá, dejando huella al agregar valor y aporte significativo por un mejor futuro. Esto implica necesariamente educar en el contexto, propiciando vivencias para que desde la experiencia se conozcan las causas de los problemas raíz y se identifiquen posibles aportes para transformar.

Nunca la relevancia de inculcar, promover y concientizar sobre la importancia de la trascendencia fue tan importante como en la actualidad, ya que la respuesta global a construir entre todos es parte del Desarrollo Sostenible. Ello implica incentivar la responsabilidad intergeneracional al tomar decisiones y acciones, teniendo presente una mirada de futuro, para no generar impactos negativos a las futuras generaciones que afecten su supervivencia.

Esta propuesta de educación con projimidad trascendente es un aporte cuya implementación solo requiere de la voluntad de los educadores y educandos para continuar la humanización de los espacios de aprendizaje. Espacios que no solo se suscriben a las aulas de clase, porque la educación implica formación a lo largo de la vida, inicia en la familia, avanza en las instituciones educativas y se transfiere a las organizaciones y las colectividades sociales. Asumir esta responsabilidad es parte de la projimidad trascendente.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés