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La niñez en el conflicto

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En la actual etapa del proceso de paz, se estableció un nuevo acuerdo sobre la niñez inmersa en el conflicto interno de nuestro país. Y si hablamos de niñez, el referente por excelencia es Unicef, que en su último informe: “La infancia en peligro -Infancia en tiempos de guerra”, plantea la pregunta: ¿los niños de Colombia conocerán por fin la paz?

Este informe inicia con prólogo del Dr. Roberto De Bernardi, representante de Unicef en Colombia, así: “Afectados por una guerra que lleva causando estragos en su país desde hace más de cinco décadas, los colombianos de 50 años de edad o menos -4 de cada 5 personas- no han sabido nunca lo que significa vivir en paz. Generación tras generación de hombres y mujeres vinieron al mundo, crecieron y establecieron sus propias familias en medio de un conflicto que no se ha limitado a destruir vidas y propiedades, sino que también ha sembrado la desconfianza, ha destrozado numerosas familias y ha afectado el tejido de toda una sociedad”.

De acuerdo con el Registro Único de Víctimas, los datos nacionales muestran que de los 7,6 millones de personas registradas en Colombia como víctimas del conflicto, 2,5 millones; o sea 1 de cada 3, son niños. Cerca de 45.000 niños han muerto, casi 2,3 millones han quedado desplazados y 8.000 han desaparecido desde que se iniciara la recopilación de datos en 1985.

Para Unicef Colombia “el costo para la niñez ha sido alto: miles de niños y niñas han sido asesinados, han sufrido heridas, han quedado huérfanos, han sido desplazados a la fuerza, han sido reclutados, han sufrido abusos sexuales y se les ha impedido ir a la escuela”. Pero “desde que las conversaciones de paz comenzaron, el número de niños desplazados bajó, llegando a 40.000 en 2015, su nivel más bajo en 20 años. El número de niños muertos o heridos por las minas terrestres y municiones sin explotar también disminuyó, de 57 en 2013 a 27 el año pasado, el nivel más bajo en 15 años. Sin embargo, estas cifras son todavía demasiado altas”. Totalmente de acuerdo, siguen altas las cifras porque deberían estar en ceros, pero se ve un avance que en muchos años no se visualizaba.

En relación con las niñas y niños en el campo de batalla, en este informe se expone que ellos “se unen a los grupos armados por diversas razones, incluyendo la violencia en el hogar, la falta de oportunidades, las duras condiciones económicas, el deseo de venganza, las amenazas y el reclutamiento forzado”.  Esta multiplicidad de causas demanda una respuesta integral del Estado y de la Sociedad iniciando desde nuevas formas de presencia y gestión de Estado en los territorios, hasta el fortalecimiento de los núcleos familiares. 

En este sentido, la falta de unidad familiar, la carencia de oportunidades y de empleo mantienen a los jóvenes vulnerables, y si no hay respuesta seguirán encontrando como opción unirse a otros grupos armados y a las bandas criminales.

La respuesta a la pregunta del informe de Unicef, se empieza a despejar con este nuevo acuerdo, porque lo más importante es que se está moviendo una voluntad que se encontraba estática desde hace más de 50 años. Voluntad que hoy permite abrir una puerta y como dice una canción colombiana de Kike Santander: “Vamos abriendo puertas y vamos cerrando heridas, pasito a paso en la senda vamos a hallar la salida”. Paso a paso se construye una cultura de paz porque es paso a paso que se está encontrando una nueva forma de vivir en convivencia en nuestro país y ofrecer una mejor Colombia a los actuales 15 millones de niñas, niños y adolescentes. 
 

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