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Con esta entrega inicia una nueva vuelta al modelo Continuarán. Quien es nuevo en la lectura de esta columna podrá encontrar en ella una serie de artículos enmarcados dentro de un modelo circular de continuidad para la familia empresaria. El modelo lleva el nombre de Continuarán y gira en torno al enorme reto que enfrenta la familia empresaria: la continuidad. Continuidad entendida como la capacidad de trascender a partir de un propósito claro.
Al aproximarse a una familia empresaria exitosa, podría generar curiosidad conocer su patrimonio neto, especular sobre el origen de su riqueza y el secreto de su éxito. Lo cierto es que para lograr el objetivo de continuidad hay que recorrer un camino largo y exigente que no admite pausa y que presupone lograr que lo importante no sea desplazado por lo urgente, permitiendo a la familia empresaria llevar a cabo juiciosos ejercicios de planeación para garantizar la transmisión del legado y un tránsito generacional exitoso, dos de los elementos principales del modelo Continuarán.
Centrémonos en algo fundamental: el legado inmaterial. Se asocia a la familia empresaria con el término riqueza, o “wealth” en inglés; se mide su fortuna, el tamaño de sus empresas y la capacidad que tienen sus miembros de influir en el entorno. Pocos, y me incluyo entre ellos, nos interesamos por algo igual o más importante: ese enorme balance de activos inmateriales que fortalecen la estructura de la familia empresaria y contribuyen firmemente con una continuidad exitosa de la familia, del negocio y de su patrimonio.
El concepto del balance inmaterial lo tomo prestado de James Hughes Jr., en su obra Family Wealth, aparecida en 2004, época por la cual el libro llegó a mis manos en medio de mi creciente interés por estos temas que hoy concentran toda mi atención y el centro de mi desarrollo profesional como consultor.
Resulta fascinante ver cómo existe un paralelismo entre los balances de las empresas y el balance intangible, invisible pero perceptible a un ojo agudo, de una familia empresaria. La falta de visión, el conflicto, la mala comunicación, el incumplimiento de los acuerdos, la falta de estructura y de orden son correlativos y tienen incidencia directa en la esfera paralela.
De la misma forma, cuando una familia tiene un sólido balance, compuesto mayoritariamente de activos intangibles que Hughes sintetiza como el capital intelectual, la familia empresaria tiene más y mejores posibilidades de trascender. A medida que van creciendo los negocios y aumenta el patrimonio, la familia crece en tamaño y complejidad. Se hace imperativo trabajar sin tregua en la consolidación del capital intelectual, de todos los activos intangibles, y convertirlos en un legado de enorme importancia que, junto al legado material, habrá de ser transmitido a las siguientes generaciones en el marco de procesos seriamente estructurados.
¿Ha pensado cómo contribuir en la consolidación del patrimonio inmaterial de su familia?
En el libro sobre la soledad, esta es presentada como una condición humana inevitable que acompaña a las personas desde el nacimiento hasta la muerte