Analistas

Fronteras y cambio de régimen

El 27 de junio de 1989, los ministros de Relaciones Exteriores de Austria, Alois Mock, y Hungría, Gyula Horn, equipados con tijeras especiales para cortar metales, se reunieron en la frontera común y procedieron a cortar la malla de alambre de púas que impedía el tránsito entre los dos países. La ceremonia simbólica estaba destinada a oficializar ante la opinión mundial la decisión que el gobierno reformista de Hungría había adoptado el 2 de mayo y que estaba implementando desde entonces: desmantelar en su totalidad la barrera electrificada de 240 kilómetros de longitud en la frontera con Austria. Esa decisión había recibido el visto bueno del líder soviético, Mijaíl Gorbachov.

Además de abrir su frontera con un país occidental, el gobierno húngaro había adherido el 12 de junio a la Convención de Ginebra Sobre Refugiados, por medio de la cual adquiría el argumento legal para negarse a devolver a sus respectivos países de origen a quienes hubieran incurrido en el delito de ‘violación de fronteras’, es decir, a disidentes del bloque comunista.  Así esa no hubiera sido  la intención de los dirigentes húngaros, dichas medidas unilaterales tuvieron repercusiones de trascendencia mundial.  Al disponer de una forma legal para emigrar, miles de ciudadanos de Alemania Oriental, que pasaban vacaciones en Hungría, cruzaron la frontera con Austria y desde allí, ingresaron a la República Federal Alemana.  

El acceso a una puerta abierta hacia la libertad dio origen a un éxodo incontenible que condujo a la caída del Muro de Berlín, la disolución del régimen de Alemania Oriental y el colapso del comunismo en Europa del Este.  Por supuesto, la apertura de la frontera austro-húngara no fue la causa de la implosión de un régimen político que había durado cuarenta años.  Pero ese hecho puso de presente la falta de legitimidad de las denominadas ‘Repúblicas Populares’ y sirvió como detonante del proceso insurreccional que las conduciría al basurero de la historia.  Independencia de su orientación ideológica, regímenes cuya única fuente de autoridad es el uso de la fuerza, resultan ser de gran fragilidad cuando los pueblos a los cuales oprimen pierden el miedo, toman la iniciativa y reclaman sus derechos.

Episodios de incoherencia en el tema  del control fronterizo sugieren que algo similar puede empezar a ocurrir en Venezuela.  La irrupción de quinientas damas venezolanas vestidas de blanco en la frontera binacional, levantando las barreras y haciendo caso omiso de las órdenes de la Guardia Nacional, para comprar alimentos, medicamentos y bienes de higiene personal en Cúcuta,  constituye un acto espontáneo de afirmación de la sociedad civil de consecuencias imprevisibles.

Condolencias 

Juan Mario Laserna es una de las personalidades sobresalientes de su generación. Su brillante trayectoria profesional, truncada por un accidente automovilístico, incluye los cargos de director de Crédito Público en el Ministerio de Hacienda, codirector del Banco de la República y Senador por el Departamento del Tolima.  Su fallecimiento constituye una pérdida inmensa para la tecnocracia y para la dirigencia política del país.