Analistas 03/09/2020

Elecciones en Estados Unidos

Faltando dos meses para las elecciones presidenciales, Estados Unidos experimenta un clima de crispación comparable al que existía en vísperas de la guerra civil de 1861 a 1865 que se requirió para poner fin a la esclavitud en los Estados del Sur. En cierta forma, esta elección se perfila como un episodio contemporáneo de esa guerra.

De una parte, está el sector de opinión que considera que quienes empuñaron armas contra la nación para preservar la esclavitud eran unos traidores y que como tales deberían ser reconocidos. Otro sector de opinión considera que Robert E. Lee y los generales que lucharon por defender la supremacía blanca en los Estados Confederados eran héroes que merecen la veneración de la posteridad.

Las estatuas de esos personajes que adornan los espacios públicos de los Estados del Sur están siendo removidas como consecuencia de las protestas multitudinarias a las cuales ha dado lugar el asesinato de ciudadanos afro-americanos indefensos por parte de la policía. También hay un movimiento, con respaldo del Congreso y de los altos mandos militares para remover los nombres de los generales traidores y los demás emblemas de la Confederación de todas las instalaciones militares estadounidenses.

Para los ciudadanos afroamericanos, la bandera de la Confederación y los monumentos a sus dirigentes representan símbolos de la opresión. Esta es una iniciativa a la cual se opone Donald Trump, quien está actuando como el último presidente de los Estados Confederados, y como abanderado de la supremacía blanca.

Eso explica el contraste entre las dos convenciones partidistas para escoger las candidaturas a la presidencia y a la vicepresidencia del país. El tema de la convención del partido Demócrata fue la decencia, la inclusión y la defensa del sistema democrático amenazado por el autoritarismo. Hubo un llamado de Michelle Obama a votar como si la vida dependiera de ello.

La convención del partido Republicano, que se ha convertido en el partido de Trump, fue un despliegue de culto a la personalidad reminiscente de una dictadura tercermundista. Los discursos estaban permeados de un racismo cada vez menos disimulado, la xenofobia y el odio a los inmigrantes. El tema de la campaña va a ser ‘ley y orden’ entendido como la utilización de la justicia para perseguir a los opositores al régimen.

El Secretario de Estado, Mike Pompeo, participó en el evento, en violación flagrante del Hatch Act, la ley que les prohíbe a los funcionarios federales intervenir en política partidista.

En materia internacional, Biden propone el regreso de Estados Unidos a los organismos y los acuerdos multilaterales de los cuales se ha retirado, así como la recomposición de las relaciones con sus aliados tradicionales. Trump propone continuar con el nacionalismo aislacionista de America First.

Se afirma que esta elección es trascendental. Lo que está por definirse el 3 de noviembre es si Trump constituye una aberración histórica o si, por el contrario, el experimento de gobierno democrático, que Abraham Lincoln definió en su oración de Gettysburg, habrá concluido.