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El ocaso de la Revolución Bolivariana

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El proyecto de llevar a Venezuela a navegar en el mismo mar de felicidad en el cual navega Cuba, está naufragando.  Después de cinco décadas, Fidel Castro reconoció que el modelo económico adoptado no le servía a Cuba.  En Venezuela, quince años han sido suficientes para comprobar el fracaso del denominado Socialismo del Siglo XXI. 

El régimen venezolano ha conducido al país al caos inflacionario y al borde de la insolvencia.  Una política gubernamental inepta ha destruido la capacidad productiva nacional y ha desorganizado los canales de comercialización. El nivel de desabastecimiento ha adquirido características dramáticas.  Los venezolanos están teniendo que dedicar largas horas a la tarea de buscar alimentos, medicamentos y productos básicos para el hogar.

La caída de los precios del petróleo ha contribuido a agudizar la fragilidad de una economía que ya estaba bastante deteriorada.  El manejo que las autoridades le han dado a la crisis trae a la mente una expresión austriaca: “la situación es desesperada, pero no es seria”. Nicolás Maduro emprendió un peregrinaje de trece días por Asia, Europa y el Medio Oriente. El propósito era solicitarle a China un préstamo por US$20.000 millones y proponerles a los países de la Opep un recorte de producción de crudo. 

Además de haber sido infructuoso, el viaje le permitió a Maduro exhibir su desconocimiento de lo que ha sucedido en la industria petrolera mundial, del funcionamiento de los mercados financieros  y de la realidad de su propio país.  Afirmó que Venezuela estaría en condiciones de proveer de alimentos a los países árabes.   Regresó a Caracas con las manos vacías. Pronunció un discurso en la Asamblea Nacional y se dirigió a Bolivia a cumplir una función protocolaria. Después, viajó a Arabia Saudita a expresar sus condolencias por el fallecimiento del Rey Abdalá.  

Las  medidas económicas anunciadas han sido decepcionantes: el gobierno culpa a los empresarios de la escasez; se mantendrá el sistema de tasas de cambio múltiples; en cuanto a la obtención de nuevos recursos, “Dios proveerá”.  

Los ingresos esperados por concepto de exportaciones de petróleo este año se estiman en unos US$28.000 millones. Para el servicio de la deuda externa se requieren US$10.000 millones. La imposibilidad de acceder a los mercados de capital internacionales significa que habrá una drástica restricción de importaciones y de actividad económica.  El Fondo Monetario Internacional proyecta una caída de 7% del PIB de Venezuela en 2015.

Los analistas prevén distintas implicaciones del colapso económico, que dan por descontado un cambio de régimen.  El escenario preferido sería el de la revocatoria del mandato de Maduro, luego del triunfo de la oposición en las elecciones legislativas. Un segundo escenario sería el de un régimen de transición a la democracia integrado por civiles y militares institucionales. Un tercer escenario sería el de una desintegración violenta del régimen con enfrentamientos armados entre diferentes  facciones.   Sea como fuere, el experimento político que ha padecido Venezuela se aboca  a un final melancólico.

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