Analistas

A favor de la inmigración

GUARDAR

Los inmigrantes benefician a las sociedades a las cuales se integran.  Aquellos países que acogen una gran variedad de inmigrantes se hacen más ricos, más productivos y más innovadores.  Las regiones que reciben el mayor número de inmigrantes crecen más rápidamente.  Así lo demuestra la experiencia de los Países Bajos en el siglo XVII, la del Reino Unido en el siglo XIX y la de Estados Unidos en el siglo XX.  Además del talento, la iniciativa y el afán de superación que aportan a su nueva sociedad los inmigrantes, la interacción con los habitantes locales crea una simbiosis que favorece a ambas partes.

Con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Cumbre sobre Inmigrantes y Refugiados del mes de septiembre, los alcaldes de Nueva York, París y Londres, Bill de Blasio, Anne Hidalgo y Sadiq Khan, publicaron un artículo en el New York Times titulado Nuestros Inmigrantes, Nuestra Fortaleza, en el cual rechazan la xenofobia y afirman que los inmigrantes contribuyen a la diversidad y la vitalidad de sus respectivas ciudades.  A nivel internacional, Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá y Angela Merkel, Canciller de Alemania, han asumido el liderazgo mundial en el tema de la bienvenida a los inmigrantes, en contraste con la actitud restrictiva y discriminatoria impulsada por Donald Trump.  En su mensaje de Navidad, el Papa Francisco comparo las tribulaciones de la Sagrada Familia en Belén con las angustias de los desplazados de nuestro tiempo.

La experiencia de Colombia con la inmigración es bastante limitada, pero no por ello menos instructiva.  Al finalizar la Primera Guerra Mundial en 1919, y derrumbarse el Imperio Otomano, ingresaron al país numerosas personas del Medio Oriente, de origen libanés y sirio, a quienes se denominaron turcos en la Costa Atlántica, por tener pasaporte de la antigua autoridad imperial.  A raíz de la Guerra Civil en España, (1936-1939), llegaron a Colombia intelectuales y profesionales identificados con la República y adversarios de Franco, acogidos por el presidente Eduardo Santos.  Con motivo de la Segunda Guerra Mundial llegaron al país refugiados europeos huyendo del fascismo y del nazismo, muchos de ellos de religión judía.

Estos tres episodios migratorios tienen ciertos elementos en común.  Todos tuvieron origen en catástrofes  internacionales: guerras, persecuciones étnicas y estados fallidos.  En cada uno de los casos mencionados, los inmigrantes llegaron impulsados por la necesidad más bien que atraídos por la prosperidad del país.  No entraron como inversionistas sino como refugiados, en condiciones económicas precarias.  No obstante, esos inmigrantes y sus descendientes han enriquecido a Colombia.  Han hecho aportes formidables a la ciencia, la cultura, las profesiones liberales y la actividad empresarial de la nación que los acogió.

El reciente flujo de inmigrantes procedente de Venezuela es consecuencia de la catástrofe económica y social producida por el régimen bolivariano.  Han sido acogidos con sentimientos humanitarios de solidaridad.  Es predecible que estos refugiados también contribuirán con su esfuerzo a la modernización del país que  les dio la bienvenida.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés