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Analistas 06/03/2021

Todos somos empresarios

Roberto Rave Ríos
Estudiante Executive MBA - Universidad de Miami

Las encuestas de opinión de los últimos dos años en Colombia han mostrado una grave tendencia sobre la imagen de los empresarios, inimaginablemente en algunas de ellas se han ubicado por debajo de los partidos políticos, los más desprestigiados en las últimas décadas. La última Medición de Invamer Gallup(Encuesta 141) arroja una imagen negativa de 50 puntos porcentuales sobre los empresarios, mientras la positiva es de 45. En ocasiones parece que se volvió una moda atacar a quienes a punta de esfuerzo han logrado salir adelante, ha quienes han asumido el riesgo de crear empresa en medio de las grandes dificultades visibilizadas por diferentes estudios como el índice de competitividad del Foro Económico Mundial o el Doing Bussines del Banco Mundial.

Hace poco me contaba indignado un emprendedor de mi ciudad que mientras se montaba en su carro, uno de sus colaboradores le pregunto si el carro lo había comprado con el sudor de sus colaboradores y operarios, el empresario un poco sorprendido, invito a esta persona a cenar y durante la conversación le explicó que mientras ellos ingresaban a trabajar a las 8:00am y regresaban a su hogar a las 4:30pm, él estaba en su negocio desde la madrugada y apenas podía regresar a su casa a las 8:00 de la noche y debido a la exigencia por mantener su empresa no lograba ver a sus hijos y había perdido su matrimonio, además de haber sufrido un cáncer que estuvo a punto de acabar con su vida.

Entre otras preguntas, ¿Quién nos dijo que empresario es solo aquel que tiene mas de 3.00 empleados y es “rico”? ¿No era empresario entonces Jose Maria Acevedo el hoy creador y dueño de Haceb, cuando arreglaba Licuadoras en su barrio? O Jeff Besos hoy dueño de Amazon, cuando inició sus travesías empresariales en el garaje de su casa? O Disney, o Apple y un sinnúmero de casos de empresas que iniciaron en las esquinas de sus barrios. Colombia está llena de grandes empresarios, tenderos, peluqueros, taxistas, vendedores de perros calientes en las esquinas de nuestra ciudad, artistas, deportistas, escritores y muchos más. Ellos son el futuro de un país en donde más del 85% de las empresas son pequeñas. Como dice el gran economista argentino, Alberto Benegas Lynch, “al ingenio del empresario le debemos los alimentos, los medicamentos, los transportes aéreos, marítimos y terrestres, los computadores, los progresos en la cibernética, las comunicaciones, los libros, el teatro, los diques y represas, las tiendas, los comercios, la vestimenta, la refrigeración, los muebles, la edificación y prácticamente todo lo que nos rodea”. Al ingenio del empresario le debemos hoy la vacuna contra el Covid-19 en tiempo récord.

Dejemos el facilísimo y la superficialidad en el juicio. Ese empresario que hoy vemos exitoso viene de tener una tienda, una peluquería o una idea en el garaje de su casa y a punta de esfuerzo y sacrificio ha logrado crecer su pequeño negocio.

Por otro lado, no existe una mejor manera de salir de la crisis social que hoy vivimos, que generando empleo, como decimos en Libertank:”Lo verdaderamente revolucionario por estos días es generar empleo y crear empresa”.

En contraste, la exigencia de un Estado grande, proveedor y lleno de subsidios es muy peligrosa, pues esto requiere mayor eficiencia en el gasto, pero también un aumento en los impuestos. Tal como lo señaló Margaret Thatcher: “No olvidemos nunca esta verdad fundamental: El Estado no tiene más dinero del que las personas ganan por sí mismas y para sí mismas. Si el Estado quiere gastar más dinero, sólo puede hacerlo endeudando tus ahorros o aumentando tus impuestos. No es correcto pensar que alguien lo pagará. Ese alguien eres tú. Solo hay dineros de los contribuyentes”.

En conclusión, si queremos una Colombia mejor, defendamos a los empresarios, imitemos y admiremos a quienes han alcanzado el éxito empresarial honestamente, a punta de sudor y trabajo. Generemos empleo y bienestar para todos a través de las mejores fábricas de riqueza y destructoras de pobreza que ha conocido la humanidad: las empresas privadas de negocios. Por otro lado, si los empresarios queremos una Colombia mejor, seamos justos, tratemos con mas humanidad a nuestros colaboradores, seamos honestos y hagamos patria mientras cambiamos la vida de muchos de nuestros colaboradores.