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Analistas 27/11/2021

La inútil pelea entre Izquierda y Derecha

Roberto Rave Ríos
Co Fundador Libertank

Por estos días, de tanta incertidumbre y agitamiento político, hemos visto entrar en acción un sin número de calificativos por parte de varios medios de comunicación. Muchos de ellos hablan de la batalla entre la extrema izquierda y la extrema derecha. Otros centran sus titulares en el tan convocado “centro político”. Y en la calles, los ciudadanos replican a viva voz una batalla ideológica que ni siquiera entienden y en el ejecutivo algunos congresistas de “derecha” seducen sus votantes con subsidios y algunos de “izquierda” votan en contra del aborto y piden la reducción del estado. ¿Cómo podemos definir la izquierda en Colombia? ¿A qué se le llama derecha? ¿Han ustedes, espectadores, observado las votaciones de los partidos de este país? No sabemos qué es la izquierda ni la derecha en Colombia y sin embargo estamos extasiados hablando del centro.

Como co fundador de Libertank, he padecido el exabrupto constante de ser encasillado, de ser calificado como un borrego que debe someterse a una ideología que no tiene definición en nuestro país y además por tener convicciones profundamente católicas, algunos creen que debo reírme cuando me llaman de “extrema derecha”. ¿Será necesario el calificativo arbitrario para ganar la batalla electoral o la discusión de la tertulia? ¿Podrán ustedes lectores justificar esos remoquetes, etiquetas y sus definiciones?

Hace poco conversaba con el ex secretario de comercio de EE.UU. sobre la política de este país. Comentábamos que en gran medida uno sabe qué esperar de un Republicano o de un Demócrata, pero en Colombia el cuento es diferente. ¿Será que no nos hemos dado cuenta que los jóvenes ya no entienden ese lenguaje? Tal vez un pequeño llamado a la conciencia nos haga cambiar de parecer y defender principios y no ideologías, en un país que no encuentra representación en sus “ideologías políticas”. Bien mencionaba Hayek en uno de sus textos más conocidos dirigido : “A los socialistas de todos los partidos”

Inclusive, hace falta ver como en otros países se han llevado a cabo grandes y contradictorios cambios. Un ejemplo es Nueva Zelanda a la cabeza de su líder laborista, es decir de izquierda, Roger Douglas, quien disminuyó el tamaño del Estado, recortó subsidios y creó incentivos para la generación de más empresas y más empleo. No disminuyamos la grandeza de los seres humanos a una etiqueta. La batalla electoral que daremos en un par de meses no es entre la ultraderecha y la extrema izquierda, la disputa que daremos será la de la defensa de la democracia, el progreso, la libertad económica, la empresa privada. Nuestro enemigo no es menor, tenemos a un mentiroso en el frente y además luchamos también contra nosotros mismos, contra nuestra vanidad e incapacidad de unirnos, de comunicar y de entender que el futuro del país no depende solo de un político. Defender la democracia no es solo tarea de los congresistas, militares o “líderes sociales”, es una misión también de los empresarios. Como dice un monumento en Washington DC:”Freedom is not free”.

Concluyo con una poesía del maestro Jorge Robledo Ortiz: “Si no queremos la Patria, si no sufrimos por ella, Si sus angustias no suben por el cauce de nuestras venas, Si al ir gastando caminos no nos sentimos de tierra.Si en un apretón de manos no apretamos la Bandera.Si no escuchamos el Himno con el corazón por fuera, si el viejo solar nativo ya no se vuelve poema, si despreciamos el pan que se sirve a nuestra mesa, si ser colombiano honrado no es suficiente presea, si lo mismo que un cilicio nos aprietan las fronteras, si la heredad de los padres ya se nos hace pequeña. Y envidiamos el solar de otra nación extranjera, si en los hijos no sembramos honor de glorias pretéritas.

Aunque por cada laurel haya una cruz de madera, Entonces es porque somos inferiores a la tierra. Si no queremos la Patria, ya nada vale la pena”.