Analistas

La corrupción en Colombia

La más reciente encuesta de Gallup señala que los colombianos perciben la corrupción como el principal problema que enfrenta el país, por encima de aspectos tales como la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, y los problemas de seguridad y orden público. Ante la pregunta de si, a su juicio, el problema de corrupción está empeorando o mejorando, 92% de los encuestados respondió que está empeorando y solo 3% consideró que viene mejorando. Esta apreciación sobre la corrupción en Colombia coincide con la tendencia de los resultados entre 2006-2015 de un informe reciente del Diálogo Interamericano titulado “Más allá de los escándalos: el contexto cambiante de la corrupción en América Latina”. 

Las medidas más conocidas y utilizadas para medir el grado de corrupción son el Índice de Percepción de Corrupción IPC de Transparencia Internacional y el Indicador de Control de Corrupción ICC del Banco Mundial. Respecto al conjunto de estos, el Informe del Diálogo Interamericano encuentra que la tendencia de la corrupción en nuestro país ha sido creciente. Más recientemente, según el informe en referencia, se ha desarrollado también los denominados índices de victimización que buscan medir los niveles reales de corrupción. Los indicadores de Latino-Barómetro LB y de América-Barómetro AM muestran ambos que, en el caso de Colombia, el porcentaje de la población que ha escuchado sobre actos de corrupción que han sucedido ha venido en aumento. 

Según LB, dicho porcentaje era de 13% entre 2005-2007 y alcanzó 17,7% entre 2011-2015. Por su parte, las cifras de AB eran de 9,7% en 2006 y 13,6% en 2014. Para el conjunto de AL dichos porcentajes fueron más altos que los de Colombia pero disminuyeron en los períodos anotados. Otro indicador presentado en el estudio del Diálogo Interamericano se refiere al porcentaje de la población que se vio exigida a pagar un soborno para conseguir un servicio o un acceso a una institución. En el caso de Colombia se observa que el porcentaje de la población a quienes se les exigió sobornos en el trabajo, los colegios, por parte de funcionarios públicos, por la policía, por parte de las cortes y en los gobiernos municipales se incrementó de manera significativa entre 2006 y 2014. El único indicador que muestra una pequeña reducción son los sobornos en los servicios de salud.

El Informe del Diálogo Interamericano identifica que en los países de América Latina se han venido desarrollando un importante conjunto de instituciones y normas para luchar contra la corrupción y que estas actividades anti-corrupción se han facilitado gracias a un mayor acceso a la información y a la conectividad. En efecto, concluye que la explosión de los escándalos de corrupción recientes no parece ser solo una evidencia de un aumento en la corrupción, sino, principalmente, una indicación de una mayor disposición de los gobiernos de denunciar dichos actos y de sancionarlos. 

Todo lo expuesto atrás permite concluir que el problema de la corrupción en Colombia ha sido creciente registrando un deterioro durante las administraciones Uribe Vélez y Santos Calderón y que, quizás, como reconocimiento de esta realidad y los recientes sucesos de corrupción como ha sido el caso de Odebrecht, es que el Presidente Santos se haya fijado el ataque a la corrupción como una de las prioridades de fin de gobierno. Ojalá tenga éxitos en este empeño.