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Analistas 30/10/2021

El compromiso con la RSE no es opcional

Roberto Hall E.
Socio Top Management International

De acuerdo con un estudio del Instituto de Valor Empresarial de IBM, publicado en el diario La República, 93% de los consumidores ahora presta más atención a la responsabilidad empresarial. La pandemia afectó sus opiniones sobre la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social de las empresas, en las que compra o invierte. En ese sentido, buscan empresas que estén alineadas con sus valores y por eso pensar en el rol social y el valor público de las compañías no es opcional. Una organización que no posea en su ADN la aplicación de todos los factores que implican ser una compañía que cumpla en su totalidad con estándares ESG, perderá su valor en el tiempo.

Hoy en día, los liderazgos en las organizaciones no pueden limitar su éxito a indicadores económicos, sino que además deben incluir el impacto que tienen sus empresas en el contexto social, ambiental y de gobierno corporativo. Estos aspectos cada vez son más urgentes en los modelos de negocio. La pregunta es qué tan preparadas están las empresas en el país para incluir al menos factores ambientales y sociales en sus planeaciones estratégicas.

Recogiendo las voces de algunos empresarios e industriales vallecaucanos con los que he tenido la oportunidad de reunirme, puedo concluir que todos coinciden en que la responsabilidad social debe ir más allá de los intereses organizacionales.

Hoy en día la responsabilidad empresarial debe impactar terrenos más ambiciosos como la educación y la democratización del acceso a internet por mencionar algunos ejemplos. Según Eduardo Atehortúa, director para América Latina de la iniciativa PRI (Principios de Inversión Responsables) en entrevista para el diario El Colombiano, las empresas tienen una preocupación por evaluar aspectos como la protección de la biodiversidad, gestión eficiente de los recursos naturales y el cambio climático, que antes se consideraban como un plus en las organizaciones, pero ahora son un deber ser. No pensar en estos factores incluso se puede considerar en una conducta de riesgo para una compañía como comenté anteriormente.

El rol social de las empresas

Como lo afirma Claudia Restrepo, rectora de la Universidad Eafit, en el foro “Empresas entran en una nueva era: criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo”, realizado por El Colombiano: “Ser empresa significa por defecto que somos capaces de ejercer un rol social y de valor público”, y en ese sentido, cada empresa y las personas que las lideran, deben tener plena conciencia sobre el rol que ejerce cada una de las compañías en su contexto. Por ejemplo, la influencia en las condiciones sociales de su entorno inmediato como la promoción del acceso a la educación y el uso de nuevas tecnologías.

Esta conversación sobre la responsabilidad social empresarial y la sostenibilidad empresarial implica un cambio de mirada en los liderazgos que deben acudir al principio de flexibilidad para comprender los retos actuales, que no solo son económicos, sino políticos, sociales y ambientales. Como ejemplo, están las empresas en el Caribe colombiano que, según la última encuesta realizada por Fenalco Bolívar incrementaron en 9% sus acciones dirigidas a fortalecer la responsabilidad empresarial, que estuvieron enfocadas en educación, fortalecimiento comunitario, empleabilidad, seguridad alimentaria, así como en la prevención de covid-19.

Los esfuerzos se hacen extensivos en áreas como educación, emprendimiento y cultura, porque tienen un impacto directo en la calidad de vida no solo de los beneficiarios primarios de las empresas, sino de sus entornos. De acuerdo con el Informe de Responsabilidad Social para América Latina 2021, 94% de los latinoamericanos considera que las empresas deben invertir en iniciativas sociales y medio ambientales. Una de las prioridades destacadas por los participantes encuestados fue la inversión en educación, sostenibilidad y diversidad. Para los nuevos liderazgos es fundamental pensar que estas variables ya no son opcionales y hace parte de un pensamiento estratégico en la que la gestión de riesgo no solo se puede pensar de forma unidimensional.