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La apertura del mercado de licores en Colombia es una realidad que ya está reconfigurando el sector. Para la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), el desafío no es menor. Durante décadas operó en un entorno cercano al monopolio, donde la discusión giraba alrededor de la distribución de utilidades.
Hoy, ese paradigma quedó atrás. La competencia es intensa, técnica y compleja, y exige un cambio profundo en la forma como se gobiernan estas empresas.
Este nuevo entorno obliga a replantear el rol de la junta de la FLA. Ya no basta con supervisar la gestión ni con validar decisiones financieras. Hoy, la prioridad debe estar en entender el mercado: evitar agotados en punto de venta, aumentar la cobertura y la distribución numérica, analizar participación por producto, definir estrategias de pricing, realizar pruebas de sabor y entender muy bien al consumidor. Estas son funciones que van más allá de la simple rendición de cuentas que la junta debe pedir al equipo de gerencia; son debates estratégicos que requieren conocimiento técnico del negocio de consumo masivo.
¿Cómo puede competir una empresa cuya junta directiva y equipo gerencial cambian cada cuatro años, con cada nuevo gobierno, frente a compañías privadas que construyen capacidades durante décadas?
La inestabilidad institucional es, en sí misma, una desventaja competitiva. Mientras unos aprenden y acumulan experiencia, otros reinician el proceso cada ciclo político. La Gobernación de Caldas, con el fin de preparar a la Industria Licorera de Caldas para los cambios que se venían, en 2020 estableció que su junta estaría compuesta por el gobernador y cuatro empresarios sin ningún vínculo con el sector público. Quien conozca el mercado de licores en Colombia puede dar fe de los éxitos de la ILC.
La propuesta del gobernador de Antioquia de aumentar el número de miembros independientes no es un debate ideológico, es una necesidad estratégica. Como lo señala el proyecto de modificación, en buena hora aprobado por la Asamblea Departamental, se busca incorporar perfiles con experiencia técnica, visión de mercado y conocimiento del sector, capaces de fortalecer la toma de decisiones, que entiendan el rol que deben jugar los distribuidores. No se trata de privatizar la empresa, sino de profesionalizar su gobierno. Los críticos argumentan que una mayor presencia de independientes implica pérdida de control público. Sin embargo, esta visión desconoce un principio básico del buen gobierno corporativo: la calidad de las decisiones depende del conocimiento y la experiencia de quienes las toman. Una junta con mayor experiencia empresarial no debilita el control, lo fortalece.
Introduce rigor, disciplina estratégica y, sobre todo, una mirada de largo plazo. El mejor referente debería ser el Banco de la República, cuya junta directiva opera con independencia, estabilidad y criterio técnico. Este modelo ha demostrado que es posible proteger el interés público a través de la profesionalización, no de la politización. La FLA necesita transitar hacia un esquema similar si quiere competir en un mercado abierto. En últimas, la discusión de fondo es sencilla, pero trascendental ¿queremos una FLA competitiva, capaz de generar valor en un mercado abierto, o una empresa atrapada en lógicas políticas que erosionan su desempeño? La modernización del gobierno corporativo no es un capricho ni una opción ideológica. Es una condición necesaria para la sostenibilidad. Defender la FLA hoy no es resistirse al cambio. Es, precisamente, promoverlo.
¿Que el nuevo orden mundial ha cambiado desde la llegada a la Casa Blanca de su nuevo inquilino? No cabe la menor duda. ¿Que eso supone que los que no estamos ni en un lado ni en el otro de quienes se quieren repartir el mundo tenemos que espabilar? Es una obviedad
Invertir distinto significa alinear retorno financiero con transformación estructural. Significa reconocer que la sostenibilidad no es una tendencia, sino una condición de competitividad
En contextos de alta incertidumbre, el tiempo se convierte en un factor determinante. En tiempos de crisis, la falta de decisión también puede tener consecuencias.