Analistas

Barranquilla hacia una ciudad sostenible

Los conceptos de sostenibilidad y competitividad rondan por estos días en la mente de los habitantes de Barranquilla.

El BID y Findeter han puesto estos temas sobre la palestra, generando una dinámica bien interesante impregnada de optimismo en una ciudad que, sin lugar a dudas, tiene mucho potencial y futuro.

Si se desea entender el fenómeno del rápido progreso de Barranquilla y su meta de llegar a ser una ciudad  realmente sostenible, de seguro podemos establecer que una de las  causas que han llevado a la ciudad a incrementar su lista de logros se debe al impresionante desempeño en algunos indicadores. Por ejemplo, en forma sostenida la ciudad tiene uno de los indicadores de desempleo más bajo del país.

Otra de las razones se fundamenta en la estrecha asociación que existe en la ciudad entre el sector empresarial y la Administración Distrital. Preocupa ver que aún en algunas ciudades se sigue discutiendo en si el protagonista deben tenerlo las entidades oficiales o las privadas.

En Barranquilla, hace unos años se abandonó esa discusión bizantina y nos hemos dedicado a construir el futuro con visión empresarial, imprimiendo sobre el lienzo social del Estado. De allí nació una comunión que ha permitido compartir ideales, establecer metas conjuntas, apoyos desde todas las direcciones que empujan de forma sincronizada a toda una ciudad solo en un sentido: hacia adelante.

Desde el punto de vista de la comunidad, es importante resaltar también el papel que desempeñan sus miembros. Por eso el Distrito tiene claro que hay que trabajar en la creación de nuevos ciudadanos, más proactivos, más responsables y alejados de la politiquería. Todos aquellos programas que fomenten la cultura ciudadana y el amor por la ciudad se convierten por tanto en el punto de partida para generar ese sentido de pertenencia que justo necesitamos en este momento.

Definitivamente, las asociaciones público privadas van mucho más allá de lo estipulado en la ley 1508 de 2012. Tienen que poseer un espíritu permanente, un vínculo constante en donde las dos fuerzas construyen ciudad y en ella tejido social. Creemos haberlo entendido y ahora estamos apenas aprendiendo todo lo que podemos lograr trabajando en equipo. La ciudad, sus habitantes y las instituciones, así como los observadores externos a ella, vemos a Barranquilla con otros ojos y con un optimismo bien fundamentado, como no se veía hace muchas décadas. No obstante, la ciudad no puede avanzar más rápido si el estado en su conjunto no se apresura a crear mayores y mejores señales económicas que permitan facilitar la construcción de la vía hacia donde se quiere llegar. Todos queremos una mayor protección al medio ambiente, todos queremos por ejemplo, que la actividad de reciclaje sea parte de la vida diaria, de la cultura del ciudadano, pero esto no va a ser posible si regulatoriamente no se crean las señales económicas efectivas y adecuadas, que permitan dignificar y viabilizar las empresas involucradas en el proceso.

Así mismo, ese propósito de sostenibilidad solo puede alcanzarse con la activa participación de la autoridad ambiental para que sea garante de la mejora continua de los actores, que se encargue de vigilar, controlar y de aconductar a los infractores bien sean ciudadanos o empresas para que aprendan a desarrollar sus actividades sin afectar el entorno. La sostenibilidad es un inmenso camino adoquinado que requiere de muchas losas para permitir el avance en ella, entre ellas el Estado, las empresas, las autoridades, la academia y el compromiso real y tangible de la ciudadanía.