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Analistas 21/11/2021

Escenario para jiu-jitsu

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

El escenario de vida actual parece una película dirigida por Almodovar con guion de Stephen King: combina a nivel global el alza de los costos de productos y servicios por la congestión de cadenas de suministros; los buques atrapados en los muelles; los envíos de insumos electrónicos de manera retrasada; los costos de la energía con costos exagerados por los hidrocarburos; las tensiones políticas de las potencias exacerbadas con impacto en las economías; el peligroso nuevo pico del covid. Mete en escena desde lo regional el drama humanitario por la diáspora de las victimas del régimen del socialismo del siglo XXI. Aparece el protagonista local con las campañas políticas populistas y las acciones de los violentos, todo con una musicalización que debe estar enmarcada desde la agenda prioritaria y los compromisos internacionales frente al cambio climático. Esta es la densa realidad que debe asumir la clase dirigente de Colombia desde el mundo de las oportunidades y no desde a acostumbrada victimización y culpa.

Para no disparar con perdigones el país debe tener como prioridad desarrollar su estrategia con criterio, foco y medición de sus resultados. La herramienta idónea deben ser los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” -ODS-, de tal forma que los políticos que hacen gárgaras con leche de magnesia para decir cuanta cosa se les ocurre no puedan contaminar las acciones al que cualquier gobierno ético se debe comprometer desde ya.

En la evaluación del desempeño de Colombia frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas realizada en 2020 desde la Universidad de los Andes por el Cods, se reflejan como impactos negativos de la pandemia los objetivos de: Hambre (ODS2), Salud y Bienestar (ODS3), Reducción de las Desigualdades (ODS10), igualdad de genero (ODS5). Esto obliga en el escenario actual a incentivar, a proteger y ayudar a los emprendimientos, empresas y empresarios a crecer de forma exponencial a través de políticas públicas con especial foco en la industria de producción de alimentos e insumos alimenticios con lo que se beneficiaria la generación de empleo formal, se controlarían los altos costos de los alimentos y se frenaría en buena parte la inflación. En adición, geopolíticamente y humanitariamente se aseguraría la seguridad alimentaria del país, evitando importaciones absurdas y eventualmente potencializando las exportaciones.

Lo anterior supone créditos de fomento a través de cooperativas de productores, asociaciones y gremios pues su manejo desde las entidades bancarias sigue siendo un fiasco catastrófico para los productores y un negocio muy ventajoso para los bancos. También supone el aseguramiento de los insumos derivados del gas y petróleo como son los abonos, agroquímicos y la energía termoeléctrica barata.

Así mismo el gobierno esta llamado a trabajar en las regiones en la implementación de centrales de acopio y canales distribución en alianza de tecnologías ya probadas y mejoramiento de infraestructura estratégica como distritos de riego, conectividad virtual y vial que también generan externalidades positivas de empleo digno y posibilidades de acceso a la educación y salud, que también se traduce en menos hambre y mayor equidad.

Para terminar, el cuidado de nuestras riquezas naturales (ODS 15) como los bosques, la biodiversidad y fuentes de agua devastadas por el narcotráfico, y la ampliación de las zonas de ganadería extensiva y monocultivos que se pueden cambiar por bosques; como bancos de CO2 siguiendo los ejemplos de Malasia y Perú atrayendo recursos nacionales que tradicionalmente difuminaban en el pago de impuestos y multas ambientales que nunca se traducían en reforestación y/o cuidado de los bosques de manera sistemática, técnica y entendida como generadora de riqueza actual y futura. Así mismo para la inversión inteligente y trazable de los recursos que recientemente ofrecieron varios gobiernos e instituciones el la COP.

Como en las artes marciales el país y su clase dirigente debe tomar la energía del escenario negativo para reconocer que Colombia es una potencia en posibilidades, riquezas y buen futuro para todos.