domingo, 7 de junio de 2020

Desde el 27 de mayo Suiza viene recuperando una normalidad relativa, centrada en la responsabilidad de los ciudadanos, ya los niños están en los colegios y los servicios religiosos normales. A partir del 15 de junio, abrirán las fronteras con los estados Schengen y el Reino Unido. Así mismo, desde el 30 de mayo se permiten reuniones hasta de 30 personas, y a partir del 6 de junio se permiten eventos de hasta 300 personas como fiestas, cine, conciertos, obras de teatro y ferias comerciales. En los restaurantes, las mesas serán de 4 personas y registrando los datos de una persona por mesa, para poder hacer el rastreo en caso de infección.

En Colombia, también poco a poco se viene moviendo a una normalidad relativa. Desde el poder ejecutivo viene bajando también la normatividad del Presidente a los alcaldes, y poco a poco debería pasar totalmente a los ciudadanos que debemos pasar del auto-cuidado egoísta al cuidado de todos con el entendimiento del riesgo y la responsabilidad que tenemos con el bienestar de todos los que queremos, nos relacionamos y los que compartimos en comunidad. Nadie tiene derecho generarle dolor a otra persona, pero sí tenemos la obligación de ayudar a nuestros cercanos, conocidos y no conocidos.

Para hacer de ese cuidado generoso una realidad, debemos conjugar todos los verbos en primera persona del singular (yo) y plural (nosotros); con esa lógica en el hacer, podemos empezar por acatar con juicio las instrucciones de movilizarnos y exponernos lo menos posible, usar los elementos de protección sugeridos, compartir únicamente información que esté validada y agrega valor, comprar productos y servicios que ofrecen en nuestra comunidad, región o país, agradecer explícitamente a todos los que nos siguen ayudando a tener bienestar (personal de la salud, de la educación, de la seguridad de aseo, de servicios públicos), contribuir a que todos los bienes públicos estén mejor que como los encontramos (bus, taxi, parque, andén, baños, etc), llamar a los que queremos para decirles cuánto los queremos, compartir recursos con quienes no tienen y con las instituciones que cuidan a los que más lo necesitan, y siempre ser amable con la cotidianidad.

Solo podremos salir adelante si nuestros otros héroes, que son los empresarios pequeños, medianos y grandes, del campo y de la ciudad, que han mantenido sus empleados en la medida de lo posible, que han transformado su negocio para que nos lleguen los alimentos, las medicinas, los servicios y que nos proveen de todo lo que necesitamos; arrancan de nuevo y vuelven a volar. No obstante, también hay que ayudar a los que vieron las oportunidades en esta crisis, como lo hizo en antaño Thomas Alba Edison, creando General Electric, después de la crisis de principios del siglo XX, o Walt Disney que creo su empresa en la depresión de los años 30, y tantos otros casos de éxito que conocemos cerca a cada uno de nosotros. Quizás conocemos casos en nuestras familias que fueron víctimas de la violencia en nuestro país y que con tesón y optimismo y honradez, han cambiado radicalmente su vida y la de sus familias después de tanto dolor.

Este es el capítulo de esta historia de 2020 que debemos asumir todos nosotros, con el mismo optimismo y generosidad de todos los grandes hombres y mujeres que cambiaron realidad, sin violencia ni intereses mezquinos. Vamos a escribir este nuevo capítulo con todo lo que aprendimos y conjugando el cuidado de los demás, que no es otro que el cuidado para cada uno de nosotros.