Analistas

Historias que inspiran: caso Google

Después de la presentación de Edgar Helou (gerente de Google for work) en el Foro Millennials de La República, quedamos de charlar para ampliar la información compartida en su presentación. En una charla amena con Edgar, le pregunté de dónde venía la filosofía de Google, de tener unas oficinas acogedoras para su equipo de trabajo, lo que me llevó a conocer una historia inspiradora y la filosofía de base que, a continuación comparto con ustedes como un caso de éxito en el cual efectivamente el “activo más importante de la empresa es su gente”, tal como he mencionado en varios espacios. 

Hace 18 años Google nació con emprendedores universitarios, que decidieron conocer cómo se buscaba la información en internet, hallaron que en aquel entonces se buscaba como si se tratara de una biblioteca, es decir, de forma uno a uno, como cuando se buscan los libros por números y letras, razón por la cual la búsqueda era lenta. Decidieron crear un buscador diferente. 

Empezaron, como lo hacen la mayoría de los emprendedores, en un garaje de una casa, con algunos computadores. Cuenta la historia que llegó un momento en el que tenían tantos computadores en el garaje que no había más espacio y debieron pedirle al vecino que les dejara guardar los computadores en su casa. Hoy, dicho vecino es accionista de Google. 

Desde sus inicios, Google sabía que dependía del talento y eso llevó a la toma de una decisión: reclutar talento comercial, es decir, estudiantes estructurados de universidades, o talento no comercial, personas que tuvieran ganas y talento, pero que tal vez también tuviesen otras habilidades, ejemplo el surfero al que le gustaba programar. Era importante conocer si el talento debía ser predecible o no. Y al ser un talento no predecible y no comercial debían idear una forma de hacer que dichos talentos quisieran quedarse en casa, y fue exactamente eso lo que hicieron. 

Crearon un ambiente en el que las personas se sintieran tan cómodas, libre, y tranquilas que no quisieran irse de allí. Lo que llevó a la política de Recursos Humanos revolucionaria que hoy crearía una de las empresas más productivas y eficientes del mundo, con un clima laboral maravilloso y que crece y se desarrolla a una velocidad sin igual. 

Todos los días desarrollan el potencial de las personas, lo cual las atrae mucho más. Las empresas normalmente comenten el error de dejar ir ese talento y potencial, que es el principal capital humano, por querer mantener una política tradicional de órdenes, jerarquías estrictas, y control permanente.        

En temas de innovación existen grandes diferencias, en Google la innovación hace parte del ADN, eso quiere decir que los procesos creativos se dan al interior de forma constante, en donde el colaborador puede proponer ideas y proyectos, y dedicarle tiempo a ello, sin tener la presión, o represión, de que salgan mal al final. En una empresa tradicional, el proceso de innovación se cree que es tener un grupo de personas que salgan de la empresa a un lugar donde creen cosas nuevas fuera del ambiente laboral, y esto lo que logra es una ruptura y no se asume el concepto como propio. Para las empresas tradicionales innovar es un concurso de ideas, que muchas veces genera frustración, al no poder absolver las ideas por no tener la cultura para ello. 

En la misma línea algunos otros empresarios colombianos han venido haciendo la tarea de reorganizar sus oficinas para que los colaboradores puedan trabajar de forma armónica y efectiva, y han establecido el teletrabajo como una opción digna y eficiente de realizar las tareas, ejemplo de ello son la Cámara de Comercio de Bogotá y Unilever en Bogotá. 

Señores empresarios, casos como éste llaman a la reflexión, en la cual el buen clima laboral no es un tema altruista sino que, realmente, hace que la empresa sea más productiva, y en el que es necesario apropiarse verdaderamente de los cambios y del concepto de innovación. El contexto ha cambiado, y con ello la forma de liderar equipos, así que la tarea es adaptarse para ser competitivos.