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En honor a la vida: “Chapecoense”

Es inevitable hacer un alto en el camino y observar los sucesos de la semana. La vida es un instante y no a menudo sacamos el tiempo suficiente para pensar en lo que ello significa, ni las implicaciones de cada una de las decisiones que a diario afectan o impactan nuestras vidas y las de los demás. Tras lo ocurrido con el equipo brasileño Chapecoense, es inevitable hacer mención a la vida, a cómo esta y el deporte unen al mundo y, en cómo dejar huella.

Inicio con el deporte. “El deporte tiene el poder de inspirar. Tiene el poder de unir a la gente como pocas cosas lo tienen. El deporte puede crear esperanza donde alguna vez hubo solo desesperanza. Es más poderoso que el gobierno para romper barreras raciales” dijo alguna vez Nelson Mandela, y así se vio la semana pasada, cuando miles de diarios alrededor del mundo registraron el suceso del equipo brasileño y que llevó a que el equipo rival Atlético Nacional solicitará que se declarara al equipo Chapecoense como campeón de la Copa Sudamericana y el sentido homenaje rendido por los hinchas paisas a los futbolistas caídos.

Varias reflexiones al respecto, teniendo en mente lo dicho por Nelson Mandela sobre que el deporte une a la gente. Es vital recordar cómo en un país como el nuestro que, a veces, parece tan dividido, si tomamos como ejemplo las recientes votaciones del plebiscito, siempre se ha sentido unido por el deporte, y podemos decir sin lugar a equivocarnos, que no solo con el fútbol sino también en todo tipo de competencias, como se vio en los Olímpicos. 

Es interesante ver, que sucede lo mismo en la mayoría de los países del mundo, como cuando España ganó el mundial de Fútbol de 2010, momento celebrado con locura en el País Vasco que se supone quiere dejar de ser parte de España. 

Se nos ha recomendado siempre no hablar de tres temas en la mesa: de fútbol, de política y de religión, puesto que normalmente se exacerban los ánimos y puede crearse un caos. Sin embargo, el deporte es caso particular, pues cuando algún hecho desencadena el sentimiento de unidad, de equipo, la masa tiene un comportamiento que sorprende, que emociona, que estimula, que nos hace creer en una gran marca país, en la grandeza del alma por encima de las diferencias.

Mandela hablaba de inspiración, esperanza e igualdad. Es como si por un momento olvidáramos de dónde venimos y quiénes somos y recordáramos que al final todos vamos para el mismo lado y que, la vida es un instante muy pequeño en medio del tiempo que a veces parece correr muy rápido, sin que pueda ser detenido y que basta un segundo para cambiar todo por completo.  

La vida, que se nos puede esfumar en un instante, no es eterna y, al no serlo, nos recuerda que debemos hacer algo con ella. Para algunos el vivir es estar sentados esperando a que algo extraordinario ocurra, mientras ven la vida de los demás pasan y comparan la suya a lo de ellos. Para otros, vivir es diferente a sobrevivir y por ello tratan de hacer todo lo que humanamente sea posible antes que ella termine. Para otros, es disfrutar y estar presentes en cada instante sin comparaciones ni quejas. 

La tragedia del equipo brasileño, nos debe hacer recordar que debemos vivir cada día como si fuese el último y que es vital dejar huella en los demás, así como lo hizo este equipo. 

Dejar huella. Tal vez deba decir que dejar huella no es solo dejar hijos, herencia o un apellido por medio de la descendencia para inmortalizarlo. Debe ser, además, cumplir una misión o algún propósito que haga que su vida tenga sentido. Es tener la satisfacción de hacer las cosas bien. Muchas veces ni siquiera se tiene conciencia de cómo cada decisión impacta la vida propia y la de los demás, pero ojalá todos estuviéramos en la capacidad de dejar un grano de arena positivo en este mundo que nos fue prestado por tan solo un instante, para seguir recorriendo otros instantes donde sea que se vaya. 

Un sentido pésame al equipo brasileño Chapecoense y gracias por el mensaje de unión que dejaron.