Analistas

De la Jerarquía a la Holocracia

Las nuevas generaciones, la era de la tecnología y la necesidad de cambios estructurales y personales han generado cambios importantes en la forma en la que hoy se están tomando las decisiones al interior de las empresas. 

Nos encontramos en una transición en el que en el mercado laboral coexisten tres generaciones muy diferentes: baby boomers, Generación X, Millennials, con formas de organización, de mando, toma de decisión, y prioridades distintas. 

Considerando que es un tema de vital importancia la coexistencia e integración entre ellas, ya que cada una tiene sus fortalezas y debilidades, comparto con ustedes algunas tendencias en la forma de tomar de decisiones que están transformado el mundo. 

Siempre se concibió al mundo corporativo en su estructura de mando y toma de decisiones, muchas veces a nivel familiar, como una Jerarquía, entendida ésta como una forma de organización de personas, ordenada de mayor a menor de acuerdo a importancia, relevancia, etc. Allí el concepto de liderazgo se dio bajo un formato de valores en el que las cabezas de la organización obtenían dicha calidad o reconocimiento por su sabiduría, conocimiento y experiencia. Esto fue con el tiempo deformándose y desdibujándose por la necesidad de control y poder, para mantener la “autoridad”, pasando entonces a las formas de macho alfa, imponente, cascarrabias, directivo, y  veces humillante para que los subordinados acatasen sin pensar en si la decisión era mala o buena. Tristemente, con este concepto desdibujado estuvimos por siglos. 

Lo interesante de la historia es que no contaban con la astucia de la tecnología, con la que la jerarquía se pierde al no existir límites, al poder acceder a toda clase de información, confidencial o no, en un microsegundo, y en el que la información hace que cada ser humano pueda ver, verificar, comparar, analizar, decidir y lo más importante, tomar acción sea quien sea y esté donde esté ubicado en el mundo. 

Así las cosas y conociendo dicha posibilidad, las organizaciones empiezan un cambio estructural y personal a su interior. A esta nueva organización se le ha dado el nombre de “Holocracia”: dícese de un sistema de organización en el que la toma de decisiones se da en forma horizontal. Muchos leerán este párrafo y pensarán “¿Cómo así? ¿La señora que sirve el tinto puede tomar decisiones en la Junta Directiva?” La respuesta es sí. De forma organizada todos los empleados pueden asistir a las juntas y comités de toma de decisión mediante un sistema de inscripción. Pueden aportar ideas, hacer parte de la forma y fondo de cada decisión a nivel operativo. 

El modelo de Holocracia es creado por Ternary Brian Robertson, quien después de varios experimentos, pruebas y errores finalmente creó el Holacracy Constitution: un documento en el que compila las formas, reglas  y estructura de cómo funciona de forma eficiente este sistema. 

Zappos.com, la empresa fundada por el emblemático Tony Hsieh, es una reconocida compañía de zapatos en línea, la cual funciona internamente con el sistema holocrático, de forma eficiente e interesante. Esta es una de las firmas que hoy utilizan dicha estructura organizacional.  

Ahora, señor empresario, así como todo en la vida, si en algún momento usted se emociona con el sistema o quiere intentar algo nuevo para empezar a hacer parte de las tendencias en el mundo quiero decirle: ALTO. Despacio, analice, observe, organice antes de dar inicio a cualquier transformación. Todo tiene su tiempo, se debe preparar a la gente para los cambios, trabaje en la transformación de su equipo y observe su modelo de negocio para ir de forma organizada, realizando los cambios, sobre todo si tiene tres generaciones coexistiendo en el mismo ambiente.

Tenga en cuenta que para llevar el cambio a cabo, su forma de liderazgo debe sufrir una transición: de directivo jefe a coach o entrenador, para lo cual necesita primero crecer usted como ser humano.   

Es interesante ver cómo la tendencia es a ir soltando el control, organizarse y fluir, dejar que todos aporten, permitirse y permitirles crecer como seres humanos.