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Analistas 12/02/2021

Toma Todo. La crisis de EPM y Medellín

Empresas Públicas de Medellín está, de nuevo, en crisis. En declaraciones públicas el exgerente Álvaro Guillermo Rendón afirmó: “… le hice al alcalde un comentario sobre el comportamiento de la secretaria privada, María Camila Villamizar, que ella a mi juicio y utilizando una expresión un poco dura venía haciendo una toma hostil de la organización, del Grupo EPM.”. Desde ese día la expresión “toma hostil” se ha vuelto común en las conversaciones de la Ciudad.

Sin embargo, creemos que esa expresión se queda corta. Tenemos elementos suficientes para afirmar que la toma hostil de Empresas Públicas de Medellín no es un caso aislado y hace parte de un detallado plan de cooptación de las instituciones de la ciudad. Como en el tradicional juego en el que se lanza un trompo para ver en qué opción cae, en Medellín el trompo cayó en la opción de “Toma Todo”, a favor de un grupo de personas inexpertas y sin conocimiento de la ciudad que afirman sin pudor: “el futuro se parece a nosotros, Medellín ya no les pertenece”, junto con otros grupos de personas conocedoras de las formas jurídicas que permiten evadir los controles y el régimen de contratación estatal de la Ley 80 y acudir a los regímenes especiales de las entidades descentralizadas para hacer, permanentemente, contrataciones directas. Con su accionar incurren en abuso del derecho.

Nuestro trabajo, con rigor y dedicación, se ha centrado en recoger elementos de análisis (sin la ayuda de la Alcaldía), para emitir conceptos sobre los casos que nos han llegado por la Línea de la Confianza y otras vías de denuncia. Fruto de la información recibida e investigada, hemos presentado 25 derechos de petición, dos solicitudes de control preventivo, tres acciones de tutela y cinco denuncias ante los distintos organismos de control y ante la Fiscalía General de la Nación, dependiendo de los aspectos que hemos encontrado.

Y el panorama es preocupante. No solo EPM y sus evidentes violaciones a los principios de Gobierno Corporativo ocupan la agenda de la Ciudad. Isvimed entrega a un tercero sin la experiencia técnica la operación de uno de sus programas; Buen Comienzo cambia requisitos de contratación, flexibiliza exigencias de calidad y sigue sin atender a los niños y niñas de Medellín, Metroparques se ha convertido en una entidad experta en tercerizar para evitar las licitaciones; el Hospital General incurre en posibles delitos al dirigir la contratación de alimentación y aseo; en Ruta N se hacen denuncias públicas contra su director por parte de los empleados; el Jardín Botánico pierde toda su contratación con la Alcaldía sin razón aparente y esta se entrega a privados mediante la modalidad de contratación directa; la votación del Presupuesto Participativo está cuestionada, tanto por su plataforma tecnológica como por la forma de conseguir votos en los barrios de Medellín . Recibimos también denuncias que indican que el panorama es parecido en instituciones como el Inder y en la Secretaría de Infraestructura.

En agosto 25 del 2020 nacimos como veeduría en medio de una gran preocupación ciudadana por el rompimiento del gobierno corporativo de EPM y de Ruta N. Afirmamos en nuestro manifiesto, lanzado ese día: “En estos momentos, Medellín está sacudida por una crisis política e institucional que amenaza con hacerla retroceder y arrebatarle sus más queridos valores”. Y el tiempo nos confirma esta hipótesis: No es solo EPM, todas las instituciones públicas de la ciudad están en alerta roja. De la sociedad civil y todos sus sectores, personas naturales, organizaciones sociales y gremiales depende que el “trompo” gire de nuevo y que caiga en otra de sus caras, la de “todos ponen”. El pacto social que ha caracterizado a nuestra ciudad y que compromete a la acción coordinada y respetuosa de diversos sectores en favor del desarrollo, está a prueba. Desde Todos por Medellín invitamos a que todos pongan, y construyamos un propósito común. Porque Medellín no es un juego, y menos uno donde todos perdemos.